Flor de María Sánchez, orgullosa habitante de la vereda Cajete, ha dedicado la asombrosa cifra de 72 años de su vida al noble arte de trabajar el maíz. Su incansable labor y dedicación en la producción artesanal de este vital producto para la región no han pasado desapercibidas. Recientemente, fue honrada con el prestigioso premio ‘Vida y Obra’ en reconocimiento a su excepcional contribución al mundo del maíz y su impacto duradero en la comunidad.
Este distinguido galardón es otorgado a individuos que se destacan en sus respectivas áreas de trabajo y han dejado una huella significativa al preservar y promover una tradición o habilidad particular. Flor de María, con su arduo trabajo y amor por el maíz, ha demostrado ser una figura emblemática en la preservación de la rica tradición maicera de la región.
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Su historia en el mundo del maíz comenzó hace más de siete décadas, cuando decidió dedicar su vida a esta noble tarea. Desde entonces, ha cultivado, procesado y creado productos derivados del maíz con una destreza y maestría inigualables. Su trabajo no solo es una manifestación de habilidad artesanal, sino también un testimonio de la conexión profunda entre las personas y la tierra que cultivan.
El premio ‘Vida y Obra’ no solo celebra la maestría técnica de Flor de María Sánchez, sino también su papel vital en la preservación de la identidad cultural de la región. A través de décadas de trabajo incansable, ha contribuido significativamente a la promoción de la tradición maicera, transmitiendo conocimientos y técnicas a generaciones futuras.

