Los migrantes enfrentan una situación peligrosa en la frontera de EE. UU. con Canadá

Como los migrantes siguen saturando la frontera sur del país con cifras históricas, una creciente ola prueba otra ruta para ingresar a Estados Unidos: a través de la frontera con Canadá, menos reforzada y más extensa.

En el cobertizo derruido de una granja en la región rural de North Country del estado de Nueva York, las pertenencias de una familia de migrantes que sigilosamente se refugió para pasar la noche seguían visibles meses más tarde: algunas ropas y zapatos de niños, ya endurecidos por el frío y una delgada capa de nieve.

Thomas Brassard recordó su sorpresa cuando vio a la familia —padre, madre y dos niños— salir del cobertizo cuando él encendió su camión temprano en la mañana.

Le preguntaron en un mal inglés si podía llevarlos a la ciudad más cercana. Brassard se disculpó y les dijo que no podía ayudarlos y, luego, llamó a la Patrulla Fronteriza, la cual rápidamente fue a arrestarlos.

Esta escena se ha vuelto algo muy común en Champlain, Nueva York, ciudad que se encuentra enclavada en la frontera estatal con Canadá; tan es así, que la alcaldesa lleva guantes y sombreros tejidos en la cajuela de su auto para regalárselos a los migrantes con los que se topa.

“El clima es tan extremo, que sencillamente no es posible sobrevivir”, advirtió Janet McFetridge, alcaldesa del pueblo. “La Patrulla Fronteriza trabaja muchísimo para salvarle la vida a la gente, porque a eso se reduce”.

Como los migrantes siguen saturando la frontera sur del país con cifras históricas, una ola cada vez más grande está probando una ruta alternativa para ingresar a Estados Unidos: a través de la frontera de Canadá, menos reforzada y más extensa.

En vez de sufrir un trayecto tan difícil a través del Tapón del Darién y un encuentro casi seguro con la Patrulla Fronteriza, los migrantes de lugares tan lejanos como México, India y Venezuela que cuentan con suficientes recursos han estado llegando en avión a Canadá, donde tienen la ventaja de que allá los cruces fronterizos no tienen muros ni vallas imponentes.

No obstante, las condiciones tan peligrosas han dado lugar a reiterados rescates de los migrantes que se quedan varados en los oscuros bosques o a quienes tienen que atender por hipotermia. Durante los últimos dos años, al menos una docena de migrantes —familias, niños, una madre embarazada— han muerto en su intento por cruzar y sus cuerpos congelados han sido encontrados en los ríos y bosques.