FABRICABAN TRAGO PIRATA

Secretaría de Seguridad.

En un golpe contundente contra las redes delictivas dedicadas a la falsificación y comercialización ilegal de licor, la Fiscalía General de la Nación ha ocupado 17 propiedades ubicadas estratégicamente en Bogotá y Soacha (Cundinamarca). Estas acciones, lideradas por la Dirección Especializada de Extinción del Derecho de Dominio, tienen como objetivo impactar el patrimonio de las estructuras criminales que afectan la seguridad ciudadana.
Según las autoridades, el valor total de los bienes afectados supera los 5.000 millones de pesos. Estas propiedades, ubicadas en las localidades de Los Mártires, Usaquén, Barrios Unidos, Kennedy y San Cristóbal en Bogotá, así como en Soacha, presuntamente estaban al servicio de organizaciones delictivas dedicadas a la fabricación y distribución clandestina de licores adulterados.
Operativo
Durante las investigaciones, se descubrió que algunas de estas propiedades eran utilizadas para la producción ilegal de bebidas alcohólicas. En operativos anteriores, se encontraron evidencias como botellas, sellos de seguridad, tapas y etiquetas falsificadas. Otras propiedades servían como puntos de almacenamiento de la producción ilegal o como establecimientos comerciales donde se vendían licores adulterados, incluyendo aguardiente, whisky y ron.
En el transcurso de la pesquisa, las autoridades encontraron estupefacientes y armas de fuego en uno de los predios en Soacha. Se presume que los responsables de estas actividades delictivas intimidaban a los residentes del sector para evitar denuncias.
Uno de los presuntos implicados en estas operaciones ilegales, identificado como Juan Carlos Sánchez, alias «El Destilador», estaría vinculado a la elaboración clandestina de licores falsificados en una de las propiedades ocupadas en Bogotá. Se espera que las autoridades continúen con las investigaciones para identificar a todos los responsables de estas actividades ilícitas y llevarlos ante la justicia.
Distribución
Al parecer, las organizaciones criminales utilizaban una red de intermediarios para llevar a cabo sus operaciones. Estos intermediarios estarían ubicados en diferentes puntos estratégicos de la ciudad, facilitando la distribución del licor adulterado a través de tiendas, bares y establecimientos nocturnos.