Las inspecciones incluyen la verificación de la calidad del agua, el estado de las instalaciones físicas y sanitarias, y el manejo adecuado de residuos sólidos y líquidos. También se han implementado planes de control de plagas para garantizar un entorno saludable en estos espacios.
Los centros de retención transitoria están siendo sometidos a una estricta vigilancia en la preparación de alimentos, tanto en instalaciones propias como en plantas tercerizadas. La supervisión de la calidad e inocuidad de los alimentos es una prioridad, lo que ha permitido reducir significativamente los brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA).

