Lideres gremiales, sociales, económicos, académicos, entre otros, demandaran del gobierno nacional que a esta sección del país se la tenga en cuenta en dos proyectos de transcendencia para un futuro mejor: Plan Férreo y la doble calzada Pasto-Popayán. Las peticiones se hacen con carácter de “prioritario y para lo cual se establezcan las apropiaciones presupuestales necesarias que las hagan realidad”.
Entre las razanos que se exponen como fundamentales es que en el caso del Ferrocarril de Nariño, se trata de una obra importante, inconclusa y desmantelada.
En un documento que le será entregado al Jefe de Estado durante su visita a Pasto éste sábado, se argumenta que : En las primeras décadas del siglo pasado y con recursos provenientes, principalmente de la indemnización que Estados Unidos de América entregó a Colombia por la separación de Panamá, se construyeron en diversas regiones del país 14 tramos independientes de líneas férreas (Ley 62 de 1923), y cuyo servicio público contribuyó significativamente al progreso y desarrollo social, económico y de integración nacional.
Una de esas líneas férreas se construyó en el Departamento de Nariño entre El Diviso y Aguaclara, cerca de Tumaco (1930) y luego se prolongó hasta esta ciudad (1944). El Ferrocarril del Pacífico Nariñense constituyó un medio de transporte muy importante que integró a la región andina con la región pacífica, en donde habita una importante población afrodescendiente, indígena y campesina. El transporte de pasajeros fue muy alto en comparación de otras líneas ferroviarias del país. Sin embargo, aduciendo problemas de sostenibilidad del servicio, en la década de los años 50 del siglo pasado el gobierno nacional decidió terminar con el Ferrocarril del Pacífico. Nariño perdió un importante medio de comunicación humana, de intercambio cultural y de desarrollo económico entre el Pacífico y la región andina.
Este fenómeno se extendió a lo largo del país hasta concluir en el debilitamiento o suspensión de las líneas férreas, lo cual significó, al menos, lo siguiente: (i) fue un grave error haber optado por la construcción de redes separadas y diseños dispares, y no un sistema nacional coordinado y unificado integral ferroviario (técnico, administrativo y presupuestal); (ii) hubo falta de voluntad política y liderazgo regional y nacional para salvar y fortalecer las redes ferroviarias, y en el caso de Nariño no haber convertido a Tumaco en un gran puerto para las exportaciones e importaciones; (iii) primaron intereses particulares nacionales y extranjeros con la importación de automóviles y la construcción de carreteras, lo cual no se oponía al desarrollo del país sino que lo complementaba como otro importante servicio, como sucede en el resto del mundo; (iv) constituyó un grave detrimento patrimonial de los recursos públicos invertidos en la red ferroviaria; (v) se frustró un símbolo de progreso y desarrollo, de consolidación soberana del país, de afianzamiento de la integración humana y territorial, y reforzamiento de identidad nacional; (vi) la ciudadanía perdió un medio de transporte alternativo barato, cómodo, confiable y seguro, y que hoy en muchas regiones del mundo tiene un menor impacto ambiental y un gran desarrollo tecnológico que lo ha convertido en un medio de transporte muy eficiente y de calidad.
Plan Plurianual de Inversiones (PPI)
En este Plan y en cuanto a líneas de inversión departamentales, para el caso del departamento de Nariño, se estipula la intervención de la infraestructura regional (vías secundarias, terciarias, muelles y aeródromos) mediante circuitos estratégicos que permiten la conectividad, convergencia regional y adaptabilidad climática. Si bien se aborda el fortalecimiento de la infraestructura y el sistema de transporte férreo, este no se encuentra como proyecto prioritario de alcance nacional.
Respecto a proyectos estratégicos para el departamento de Nariño, se concibe la construcción de la doble calzada Pasto-Popayán (incluye la construcción de la doble calzada Pasto – Santander de Quilichao), lo cual pretende una transformación de convergencia regional y otras transformaciones de derecho humano a la alimentación, seguridad humana y justicia social”.





