Álvaro Hernán Prada, político huilense investigado por la Corte Suprema por presuntamente ayudar a Álvaro Uribe Vélez en la manipulación de testigos, fue sorprendido por la jueza Sandra Heredia recibiendo ayuda indebida durante su testimonio.
La situación quedó al descubierto cuando un abogado auxiliar de la defensa de Uribe le mostró a Prada un chat no autorizado, con el fin de guiar sus respuestas. Esto contraviene el procedimiento legal, ya que el abogado solo tenía permiso para exhibir pruebas previamente aceptadas por la Fiscalía y la jueza, exclusivamente para refrescar la memoria del testigo, no para introducir información externa.
La reacción de la jueza Heredia fue contundente. Interrumpió la diligencia, llamó la atención del abogado por su falta de seriedad y dejó en evidencia una posible conducta delictiva. Lo curioso fue que Jaime Granados, defensor principal de Uribe, no reaccionó con la misma vehemencia con la que suele objetar a la fiscal Marlenne Orjuela, lo que levantó aún más sospechas.
Este episodio pone en aprietos a la defensa, pues evidencia que las prácticas de manipulación de testigos podrían no haber cesado, sino que continúan incluso durante el juicio oral. La diligencia reveló un patrón preocupante: un ánimo deliberado de engañar a la justicia, frustrado en esta ocasión por la atención de la jueza.

