Suicidios, cifras que alarman

Suicidios, cifras que alarman

La alarmante tendencia de muertes por lesiones autoinfligidas sigue en ascenso en el departamento del Huila. A corte del 30 de abril de 2025, ya se han registrado 29 casos, una cifra que, de mantenerse, podría superar las 90 muertes al finalizar el año, rebasando incluso los 91 casos reportados en 2024. La capital huilense, Neiva, lidera las estadísticas con siete fallecimientos en el primer cuatrimestre.

Entre 2005 y 2024, el Huila ha registrado un promedio anual de 80 muertes por esta causa, con picos alarmantes como el año 2021, durante la pandemia, cuando se alcanzaron 105 casos, la cifra más alta en las últimas dos décadas. En ese año, municipios como Neiva (24), Garzón (11) y Pitalito (8) concentraron la mayor carga de fallecimientos.

Para este 2025, la tasa de mortalidad en el primer trimestre es de 1,7 por cada 100.000 habitantes. Aunque no supera la meta proyectada de 1,97, preocupa la concentración de casos en municipios como Paicol (13,8) y Teruel (11,4). Neiva y Pitalito, con cinco y cuatro casos respectivamente, lideran en cifras absolutas.

El fenómeno afecta principalmente a los hombres, quienes representan cerca del 80% de las víctimas en lo que va del año. Según la Secretaría de Salud del Huila, por cada mujer que se quita la vida, tres hombres lo hacen, reflejando una razón de 3:1 en 2025.

A nivel nacional, entre enero y abril se reportaron 885 muertes por esta causa. Los jóvenes entre 18 y 28 años encabezan las estadísticas, con 248 casos, seguidos por personas entre 29 y 44 años, con 227. Este grupo etario se considera el más vulnerable, superando incluso en muertes a los adultos mayores.

El drama detrás de estas cifras se refleja en casos como el ocurrido recientemente en Campoalegre, donde un joven oriundo del Meta, identificado como Tomás Eduardo Machado, fue hallado sin vida en un presunto suicidio. Según el informe judicial, el cuerpo fue encontrado suspendido con una soga, lo que confirmó la hipótesis de ahorcamiento como causa de muerte.

El caso de Tomás Eduardo es solo uno más en una cadena de tragedias que reflejan la urgencia de implementar estrategias de prevención del suicidio en todos los niveles institucionales. Las autoridades sanitarias hacen un llamado a no minimizar el impacto emocional de estas pérdidas y a fortalecer la atención psicosocial, en especial para los jóvenes y hombres en edad productiva.