En medio de un panorama laboral difícil, donde en Popayán abundan las ofertas limitadas y los pagos poco competitivos, la empresa se ha convertido en un verdadero motor de sueños cumplidos. Ubicada en el prestigioso Centro Comercial Campanario, la tienda no solo representa una propuesta fresca en moda, sino un espacio donde las personas encuentran oportunidades reales, estables y cercanas a sus hogares.
El Diario del Cauca habló con Liliana Muñóz, asesora comercial de la tienda, quien representa a cientos de trabajadores que hoy pueden construir un futuro más prometedor gracias a esta marca. Ella reconoce que Luber no es simplemente una tienda, sino una gran familia laboral que inicia con la mano experta que toca por primera vez un retazo de tela y se extiende hasta quienes venden, coordinan, distribuyen y gestionan cada prenda. Desde confeccionistas, coordinadores y gerentes, hasta community managers, personal de call center y vendedores, la cadena humana de Luber es inmensa y profundamente valiosa.
Liliana lleva cuatro años trabajando en la empresa, tiempo durante el cual ha logrado cumplir metas que antes parecían lejanas: alcanzar estabilidad económica, recibir siempre su salario puntual y garantizar un bienestar que ha beneficiado tanto a ella como a sus padres. Además, gracias a su empleo ha podido proyectar mejoras como adquirir un transporte seguro para desplazarse, algo fundamental en su rutina diaria.
Pero más allá de lo económico, destaca que la compañía le ha permitido crecer como persona. Ha aprendido de atención al cliente, comunicación efectiva y resolución de situaciones comerciales, competencias que fortalecen su seguridad y profesionalismo.

La labor de Luber, resaltada por este medio, demuestra que cuando una empresa cree en el talento local, los sueños comienzan a cumplirse y la ciudad entera avanza.
Pie de foto: Liliana Muñóz, administradora de campanario.





