La inconformidad ciudadana por el estado del transporte público en Popayán volvió a encenderse tras una denuncia ciudadana que evidencia buses circulando en condiciones deficientes, sin garantizar la seguridad ni la comodidad de los pasajeros. Imágenes compartidas en redes sociales muestran vehículos con ventanas deterioradas, estructuras expuestas y signos evidentes de falta de mantenimiento, situación que genera temor entre los usuarios.
El reclamo cobra mayor fuerza en un contexto reciente de incremento en la tarifa del transporte público, medida que, según los ciudadanos, debía traducirse en mejoras visibles del servicio. Sin embargo, la percepción general es que el aumento del pasaje no se ha reflejado en condiciones dignas para quienes dependen a diario de estos buses para movilizarse por la ciudad.
Usuarios señalan que esta problemática afecta especialmente a niños, adultos mayores y personas con discapacidad, quienes se ven obligados a utilizar vehículos que no cumplen con estándares mínimos de seguridad. “No es justo pagar más por un servicio que pone en riesgo nuestra integridad”, expresaron ciudadanos, quienes cuestionan la falta de controles efectivos.
Las críticas apuntan directamente a la Secretaría de Tránsito de Popayán, bajo la responsabilidad de Lizeth Vanessa Plazas, a quien le exigen mayor rigor en la supervisión del parque automotor del transporte público colectivo. Para la comunidad, las revisiones técnicas no pueden quedarse en el papel ni limitarse a trámites administrativos, sino que deben reflejarse en buses en buen estado circulando por las vías.
La denuncia también involucra a las empresas transportadoras, a quienes se les reclama inversión real en mantenimiento preventivo y correctivo, así como a los entes de control, llamados a ejercer vigilancia permanente y sanciones ejemplares cuando sea necesario.
Entre las principales exigencias ciudadanas están la realización de revisiones técnicas constantes y transparentes, la inmovilización de vehículos que no cumplan las normas y la garantía de que cualquier ajuste tarifario se vea reflejado en una mejor calidad del servicio.
La ciudadanía insiste en que el transporte público debe ser seguro, digno y acorde a lo que se paga, recordando que la movilidad es un derecho y no un privilegio. El mensaje es claro: Popayán merece respeto y soluciones concretas, no excusas.





