En la Planta de Tratamiento del acueducto de Miranda se llevó a cabo la reunión de socialización del proyecto vial del anillo Calandaima, un encuentro encabezado por el alcalde Walter Zúñiga Barona, su equipo de gobierno y el consorcio encargado de ejecutar la obra. A la cita asistieron líderes comunitarios y habitantes de las veredas beneficiadas, quienes conocieron de primera mano los alcances del plan de mejoramiento y pavimentación de 3,1 kilómetros de vía.
El trazado proyectado conectará la vereda El Desbaratado (Cuatro Esquinas)con Calandaima, consolidando un corredor estratégico para la movilidad rural. Durante la jornada se expusieron detalles técnicos, tiempos estimados y medidas de acompañamiento social, con el objetivo de garantizar claridad, resolver inquietudes y fortalecer la apropiación ciudadana durante la ejecución.
La administración municipal destacó que la iniciativa es fruto de la articulación con la Agencia de Renovación del Territorio (ART) y la Presidencia de la República, calificándola como un avance significativo para el desarrollo local. Entre los beneficios esperados se mencionan mejores condiciones para el transporte de la producción campesina, el impulso al turismo rural y el fortalecimiento de la infraestructura en zonas históricamente rezagadas.
No obstante, el anuncio también despertó voces críticas desde el casco urbano. El residente Dionisio Benavides expresó su inconformidad al señalar que, mientras se priorizan proyectos rurales, persiste el deterioro de las calles urbanas. “¿Y las vías del pueblo para cuándo?”, cuestionó, reflejando un sentir compartido por otros habitantes que reclaman intervenciones en arterias principales y barrios afectados por el mal estado vial.
En redes y conversaciones comunitarias, algunos ciudadanos calificaron la socialización como insuficiente frente a problemas cotidianos de movilidad urbana, advirtiendo que la planificación debe equilibrar las necesidades rurales y urbanas para evitar percepciones de exclusión.
Desde la Alcaldía se reiteró el compromiso de trabajar de la mano con la comunidad y de avanzar en una agenda integral de infraestructura. El proyecto del anillo Calandaima continúa su ruta, mientras la discusión pública subraya un reto central para Miranda: conectar el campo sin descuidar la ciudad.





