Mientras en Guachené muchos habitantes evitan salir de sus casas por temor a la violencia, la administración municipal decidió celebrar. La conmemoración de los 19 años del municipio, impulsada por la Alcaldía bajo el liderazgo del alcalde Wilinton Mina Vidal, terminó convertida en el centro de una fuerte controversia por el uso de recursos públicos en un contexto de creciente inseguridad y desconfianza institucional.
El contrato firmado para respaldar logística y actividades culturales desató indignación entre ciudadanos que consideran que la prioridad del municipio no está en tarimas ni artistas, sino en recuperar la tranquilidad perdida. Para ellos, el problema no es la cultura, sino el momento y las decisiones políticas que la rodean.
“A mí me parece hasta irresponsable gastar plata en eventos cuando la situación está como está”, expresó un habitante del municipio. Según su testimonio, el miedo ha cambiado por completo la vida cotidiana: la gente ya no asiste a reuniones, evita transitar de noche y, en casos extremos, incluso deja de ir a entierros por temor a quedar en medio de hechos violentos. Bajo ese panorama, promover fiestas resulta, para muchos, un acto desconectado de la realidad.
La molestia creció al conocerse que la asistencia a los eventos habría sido baja. Ciudadanos aseguran que el temor pesó más que la música y que gran parte de la población prefirió resguardarse. “¿Cuál es la necesidad de invertir en algo a lo que casi nadie va?”, se preguntan, mientras reclaman que esos recursos pudieron destinarse a acciones concretas de seguridad y prevención.
También hay reproches por la forma en que se toman las decisiones. La crítica apunta a que no se consulta a la comunidad y que, desde hace varios periodos de gobierno, no se evidencian avances reales ni en seguridad ni en desarrollo. “Para proteger a la gente siempre dicen que no hay plata, pero para fiestas sí aparece”, señalan con molestia.
Algunos habitantes recuerdan etapas en las que el municipio vivió mayor tranquilidad y comparan ese pasado con la situación actual, marcada por el miedo y la desconfianza. La pregunta que se repite en las calles es tan dura como directa: ¿cuántas muertes más necesita Guachené para que la seguridad sea prioridad?
Aunque hay quienes defienden las fiestas como espacios culturales necesarios, la indignación domina el debate público. Para un amplio sector de la ciudadanía, esta celebración no representó orgullo ni unión, sino una muestra de despilfarro, desconexión y falta de sensibilidad frente a una comunidad que hoy no pide conciertos, sino garantías para vivir sin miedo.





