Esperanza para las familias 

Luego de cuatro semanas de intervención continua, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) en el Cauca culminó una acción humanitaria de gran impacto en el Cementerio Central Católico de Popayán, donde fueron recuperados 32 cuerpos de personas no identificadas y personas identificadas no reclamadas. Estos restos corresponden a víctimas del conflicto armado interno, desaparecidas antes del 1 de diciembre de 2016, y cuya ausencia marcó por décadas a sus familias.

El trabajo permitió documentar 68 fosas, tanto individuales como colectivas, con un universo estimado de cerca de 80 cuerpos, lo que convierte esta intervención en una de las más significativas realizadas en el departamento. Para la UBPD, el proceso representa un avance concreto en la búsqueda humanitaria y extrajudicial que adelanta la entidad en todo el país.

Óscar Montero de la Rosa, coordinador de la Unidad de Búsqueda en el Cauca, destacó el alcance humano de la labor. Señaló que la primera fase de intervención en este camposanto histórico no solo aporta a la verdad, sino que también brinda un respiro emocional a 32 familias que llevan años buscando respuestas. Resaltó, además, la presencia de algunos familiares durante el proceso, cuyas expresiones de dolor y esperanza reafirman el compromiso institucional de continuar esta tarea, compleja y profundamente sensible.

De acuerdo con los análisis preliminares, uno de los cuerpos correspondería a una estructura ósea femenina y los 31 restantes a estructuras masculinas. Tres de los cuerpos se encontraban en bóvedas elevadas, mientras que 29 estaban inhumados directamente en tierra. La investigación documental sugiere que, entre los restos recuperados, podrían encontrarse al menos dos hombres pertenecientes al pueblo indígena Nasa.

Un familiar indígena del norte del Cauca, participante en la intervención, relató que la búsqueda de su ser querido comenzó en 1999, cuando se registraron varias desapariciones en su territorio. Tras casi 26 años de espera, afirmó que la participación de las familias en estos procesos es clave para cerrar ciclos de incertidumbre y dignificar la memoria de quienes aún no regresan.

Las estructuras óseas, junto con elementos asociados y prendas encontradas, fueron entregadas a los equipos especializados de la UBPD y al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Estas entidades adelantarán los estudios científicos y médicos necesarios para confirmar las identidades y permitir que las víctimas puedan, finalmente, regresar de manera digna a sus hogares y comunidades.