Creencias sin respaldo científico han impulsado la caza, el tráfico y el consumo de animales como armadillos, escorpiones, paujiles, gallinazos y búhos.
En Colombia persisten creencias populares sobre supuestas propiedades medicinales o poderes asociados a diferentes animales silvestres. Estas prácticas, además de carecer de respaldo científico en varios casos, pueden poner en riesgo tanto la salud de las personas como la conservación de las especies.
Uno de los casos recientes ocurrió en el Huila, donde fueron rescatadas cinco serpientes cascabel que, aparentemente, iban a ser sacrificadas para fabricar productos promocionados como tratamientos contra el cáncer. Durante el operativo también fueron incautadas estructuras de los animales, material pulverizado y 40 cápsulas. Las autoridades ambientales señalaron que no existe evidencia científica que respalde estos supuestos tratamientos.
Armadillos, escorpiones y gallinazos, entre los más afectados
El armadillo es víctima de la creencia de que su sangre, grasa o caparazón puede ayudar a tratar el asma. Sin embargo, no existe evidencia científica que demuestre esas propiedades. Además, estos animales pueden portar Mycobacterium leprae, bacteria asociada con la lepra, por lo que su consumo o manipulación también representa un riesgo para las personas.
Los escorpiones también son utilizados en prácticas medicinales caseras que carecen de respaldo científico. Algunas personas creen que preparados con estos animales pueden aliviar dolores articulares o funcionar como estimulantes sexuales. Las autoridades recomiendan acudir a un centro médico ante cualquier picadura.
Otro mito afecta a los gallinazos, cuya sangre y carne son consumidas por algunas personas bajo la creencia de que pueden fortalecer el sistema inmunológico o incluso curar el cáncer. El Parque de la Conservación advierte que no existe evidencia científica que sustente esas afirmaciones.
Un mito amenaza al paujil de pico azul
El paujil de pico azul, especie endémica de Colombia y catalogada como en peligro crítico de extinción, también enfrenta amenazas relacionadas con creencias populares. Una de ellas sostiene que el ave lleva oro en su estómago.
La especie ha perdido el 92,8 % de su hábitat potencialmente viable en los últimos 25 años y se estima que quedan aproximadamente 1.085 individuos adultos en Colombia. La cacería y la pérdida de hábitat se encuentran entre sus principales amenazas.
Los búhos, por su parte, han sido perseguidos durante generaciones debido a creencias que los relacionan con brujería, la muerte o la mala suerte. Estas ideas pueden llevar a agresiones contra las aves, mientras que el uso de venenos para controlar roedores también puede provocar su intoxicación.
Los expertos llaman a evitar la captura, consumo o comercialización de fauna silvestre y a no utilizar animales como supuestos tratamientos médicos sin evidencia científica. Además de afectar los ecosistemas, estas prácticas pueden tener consecuencias para la salud humana.





