La integración energética entre el norte de África y Europa está entrando en una nueva etapa, impulsada por proyectos de interconexión eléctrica, inversiones en redes de transmisión y acuerdos destinados a facilitar el intercambio de energías renovables a través del Mediterráneo.
Durante 2026 se han producido avances importantes en distintos proyectos que conectan o buscan conectar a países como Túnez, Marruecos y Egipto con Italia, Francia y Grecia. Aunque no se trata de una única alianza firmada por todos los ministerios de Energía de la región, sí existe una tendencia común: convertir el potencial solar y eólico del norte de África en una fuente de electricidad que pueda integrarse progresivamente con el mercado europeo.
La Unión Europea ha colocado esta estrategia dentro de una política más amplia de cooperación energética con sus socios del Mediterráneo. En junio de 2026, la Comisión Europea presentó la iniciativa T-MED (Trans-Mediterranean Renewable Energy and Clean-Tech Cooperation), cuyo objetivo es acelerar la cooperación en energías renovables, hidrógeno, tecnologías limpias y redes eléctricas modernas. La iniciativa pretende movilizar hasta 25.000 millones de euros en inversiones previstas hasta 2035.
El desarrollo de estas conexiones tiene una doble dimensión. Para los países norteafricanos, representa una oportunidad para aprovechar sus recursos solares y eólicos, atraer inversiones y diversificar sus sistemas eléctricos. Para Europa, supone ampliar las fuentes de energía renovable y fortalecer las conexiones con países vecinos del Mediterráneo.
Túnez e Italia avanzan con el proyecto ELMED
Uno de los proyectos que mejor representa esta nueva etapa es ELMED, la interconexión eléctrica entre Túnez e Italia.
El proyecto contempla un cable submarino de aproximadamente 200 kilómetros y una capacidad de 600 megavatios, destinado a conectar las redes eléctricas de ambos países mediante corriente continua de alta tensión. La Unión Europea considera que esta infraestructura contribuirá a integrar las redes eléctricas europeas y norteafricanas y a facilitar el desarrollo de las energías renovables en Túnez.
El avance dio un paso importante en junio de 2026, cuando Terna, operador de la red eléctrica italiana, y STEG, empresa tunecina responsable de la electricidad y el gas, adjudicaron a Hitachi Energy un contrato cercano a 770 millones de euros para construir las estaciones convertidoras necesarias para el proyecto.
Las instalaciones estarán ubicadas en Partanna, en Sicilia, y Mlaabi, en la península de Cabo Bon, en Túnez. Según Hitachi Energy, ELMED será la primera interconexión eléctrica en corriente continua entre Italia y Túnez.
El proyecto no apareció de forma repentina. En 2023, la Unión Europea aprobó más de 307 millones de euros en financiación del programa Connecting Europe Facility para respaldar la construcción del interconector, cuyo coste total previsto entonces era de unos 850 millones de euros.
Además, en enero de 2026, Túnez y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo firmaron un acuerdo de 43 millones de euros para financiar una segunda fase del proyecto, denominada ELMED 2. Esta etapa contempla nuevas líneas de transmisión de 400 kilovoltios y otras obras destinadas a reforzar la red eléctrica tunecina.
La infraestructura es especialmente importante porque la conexión submarina necesita una red nacional capaz de transportar la electricidad que llegue o se genere en distintas zonas del país.
Marruecos busca abrir una conexión directa con Francia
Otro movimiento relevante se produjo entre Marruecos y Francia.
En julio de 2026, ambos países anunciaron una iniciativa para estudiar una nueva interconexión eléctrica directa destinada a facilitar el posible intercambio de electricidad renovable entre Marruecos y Francia.
Durante una reunión de alto nivel celebrada en Rabat, Francia y Marruecos lanzaron una convocatoria para identificar propuestas que permitan determinar las condiciones técnicas y económicas de la futura conexión. El objetivo declarado es estudiar soluciones comercialmente viables para exportar electricidad renovable marroquí hacia Francia.
La iniciativa se encuentra, por tanto, en una etapa diferente a la de ELMED. No se trata todavía de una infraestructura operativa, sino de un proceso destinado a estudiar y definir las características de una posible conexión.
El Gobierno francés explicó que la iniciativa forma parte de proyectos de conectividad energética destinados a estrechar las relaciones entre Europa y el norte de África. La convocatoria también se vincula con el acuerdo de cooperación energética firmado entre Francia y Marruecos en octubre de 2024.
El interés de Marruecos está relacionado con el crecimiento de sus proyectos de generación renovable y con su posición geográfica, que lo convierte en uno de los puntos naturales de conexión energética entre África y Europa.
Egipto y Grecia proyectan otra ruta hacia el mercado europeo
En el Mediterráneo oriental, Egipto y Grecia también trabajan en una interconexión de grandes dimensiones conocida como GREGY.
El proyecto contempla un cable submarino de corriente continua de aproximadamente 954 kilómetros, destinado a conectar Egipto con la Grecia continental. La infraestructura tendría una capacidad de hasta 3.000 megavatios y permitiría transportar electricidad procedente de fuentes renovables hacia Grecia y, mediante la red europea, hacia otros mercados del continente.
GREGY forma parte de los proyectos de interconexión considerados por la Unión Europea dentro de sus estrategias para aumentar la integración energética y desarrollar corredores de electricidad renovable en el Mediterráneo.
En septiembre de 2025, Egipto y Grecia avanzaron en los estudios técnicos y económicos del proyecto mediante un acuerdo entre la empresa egipcia EETC, el operador griego IPTO y Elika, compañía vinculada al grupo Copelouzos, que desarrolla el proyecto. El objetivo de esa etapa era profundizar los estudios necesarios para determinar la viabilidad y las características de la conexión.
La importancia de GREGY radica en que permitiría conectar uno de los grandes mercados eléctricos del norte de África con la red europea a través de Grecia, creando otro posible corredor para electricidad renovable.
Egipto también está modernizando su red eléctrica
El desarrollo de GREGY se complementa con una estrategia más amplia de modernización de la infraestructura eléctrica egipcia.
En junio de 2026, Egipto y la Unión Europea anunciaron un paquete de financiación de hasta 690 millones de euros para modernizar y ampliar la red eléctrica del país.
El paquete incluye un préstamo de 600 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones y hasta 90 millones de euros en subvenciones de la Unión Europea. El proyecto será dirigido por la Egyptian Electricity Transmission Company y contempla infraestructura destinada a integrar nuevas capacidades de generación solar y eólica.
El programa tiene como objetivo integrar hasta 22 gigavatios de capacidad renovable en la red egipcia para 2030. Entre las obras previstas están nuevas subestaciones y líneas de transmisión para transportar electricidad producida principalmente en las regiones del mar Rojo y el golfo de Suez.
Esto resulta fundamental para cualquier estrategia de exportación eléctrica: antes de vender electricidad a otros países, es necesario contar con una red nacional suficientemente robusta para transportar la energía desde los centros de generación hasta los puntos de interconexión internacional.
Argelia también negocia su papel dentro del sistema energético mediterráneo
Argelia representa otro componente importante de la cooperación energética entre Europa y el norte de África.
En febrero de 2026 se celebró en Argel el sexto diálogo político de alto nivel entre Argelia y la Unión Europea sobre energía. Las conversaciones abordaron varios asuntos, entre ellos la interconexión eléctrica, las energías renovables, el hidrógeno, la eficiencia energética y el suministro de gas natural hacia Europa.
Aunque la relación energética entre Argelia y Europa históricamente ha estado muy vinculada al gas natural, el diálogo actual incorpora también la posibilidad de ampliar la cooperación hacia nuevas fuentes y tecnologías.
La interconexión eléctrica aparece así como una pieza adicional dentro de una relación energética mucho más amplia.
Una estrategia que va más allá de un solo cable
La tendencia que se observa en el Mediterráneo no depende de un único proyecto.
Por un lado está ELMED, entre Túnez e Italia. Por otro, GREGY, entre Egipto y Grecia. A ellos se suma la iniciativa entre Marruecos y Francia, todavía en fase de estudio.
Todos tienen características diferentes, pero comparten una lógica: aprovechar la infraestructura eléctrica para aumentar el intercambio energético entre las dos orillas del Mediterráneo.
La Comisión Europea señala que el potencial renovable de la región mediterránea es considerable. En el marco de T-MED, Bruselas calcula que la región posee un potencial de alrededor de 2.300 GW de energía renovable, aunque también advierte que muchos países mediterráneos continúan dependiendo de combustibles fósiles y que el desarrollo de las redes es indispensable para aprovechar ese potencial.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por su parte, ha advertido que el crecimiento de la demanda eléctrica en el norte de África puede limitar, al menos en el corto plazo, la cantidad de electricidad renovable disponible para exportación hacia la Unión Europea. Por ello, el desarrollo de interconexiones debe avanzar acompañado de inversiones en generación y redes nacionales.
¿Por qué Europa está interesada en estas conexiones?
Las interconexiones eléctricas permiten que dos o más sistemas intercambien electricidad y, dependiendo de su diseño y capacidad, pueden facilitar la integración de fuentes renovables ubicadas en diferentes territorios.
Para Europa, conectar sus redes con países del norte de África puede ampliar las posibilidades de intercambio de electricidad renovable y diversificar las fuentes de suministro.
El planteamiento también se relaciona con la seguridad energética. La Unión Europea ha establecido que la transición energética debe apoyarse no solamente en nuevas plantas de generación, sino también en redes capaces de transportar electricidad entre diferentes mercados.
En junio de 2026, la Comisión Europea presentó T-MED precisamente con el objetivo de impulsar redes eléctricas modernas y una mayor integración energética entre Europa y sus socios del Mediterráneo sur. La iniciativa busca movilizar hasta 25.000 millones de euros en inversiones previstas para 2035 y contempla el desarrollo de energías renovables, hidrógeno y tecnologías limpias.
El reto: producir suficiente electricidad renovable
La construcción de cables submarinos y líneas de alta tensión es solamente una parte del desafío.
Los países norteafricanos también necesitan incrementar su capacidad de generación renovable, modernizar sus redes internas y establecer mecanismos regulatorios y comerciales que permitan determinar cómo se venderá y transportará la electricidad.
Esto es particularmente relevante porque la demanda eléctrica en el norte de África está creciendo. La OCDE señala que factores como el desarrollo económico, el crecimiento demográfico y los efectos del cambio climático están aumentando las necesidades de electricidad de la región.
Por esta razón, los proyectos de interconexión tienen una doble función: pueden servir para exportar electricidad en determinados momentos, pero también para mejorar la estabilidad y capacidad de las propias redes nacionales.
Un nuevo mapa energético alrededor del Mediterráneo
Los avances registrados entre 2025 y 2026 muestran que la integración energética euro-mediterránea está dejando de ser solamente una propuesta de largo plazo para convertirse progresivamente en una cartera de proyectos concretos.
Túnez e Italia ya avanzaron hasta la adjudicación de contratos para los equipos principales de ELMED. Egipto y Grecia continúan desarrollando los estudios y preparativos de GREGY. Marruecos y Francia iniciaron el proceso para estudiar una nueva conexión directa que podría facilitar el comercio de electricidad renovable. Y Argelia y la Unión Europea mantienen un diálogo energético que incluye expresamente la interconexión eléctrica y las energías renovables.
En paralelo, Bruselas está intentando coordinar estos esfuerzos mediante iniciativas como T-MED, que busca impulsar inversiones, cooperación regulatoria y desarrollo de infraestructura energética a ambos lados del Mediterráneo.
El resultado podría ser una red energética mediterránea más integrada, en la que países del norte de África tengan mayores posibilidades de desarrollar y comercializar su potencial renovable, mientras Europa incorpora nuevas rutas de intercambio eléctrico.
Sin embargo, el proceso todavía está en desarrollo. Algunas conexiones se encuentran en construcción, otras en etapas de estudios técnicos y económicos y otras apenas comienzan a explorar su viabilidad comercial. Por eso, aunque la cooperación energética entre ambas regiones está aumentando, no existe todavía una única red eléctrica que conecte de manera directa y generalizada a todo el norte de África con Europa.
Lo que sí está tomando forma es una serie de corredores independientes que, si los proyectos avanzan según lo previsto, podrían terminar formando una infraestructura energética mediterránea mucho más interconectada durante la próxima década.





