Investigadores argentinos desarrollaron un método que utiliza extracto de yerba mate para transformar el cromo hexavalente, altamente tóxico, y facilitar su eliminación del agua. El proceso ya funciona a escala de laboratorio y busca avanzar hacia aplicaciones industriales.
Un equipo de científicos del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), en Argentina, desarrolló una alternativa para tratar aguas contaminadas con cromo, un metal utilizado en actividades industriales como la producción de cuero, pinturas, acero y cemento.
La investigación emplea un extracto concentrado de yerba mate, obtenido a partir de agua caliente y sometido posteriormente a procesos de filtración y centrifugado. El objetivo es aprovechar las propiedades reductoras de algunos compuestos presentes en la planta para transformar el cromo hexavalente (Cr VI), considerado altamente tóxico y cancerígeno, en cromo trivalente (Cr III), que presenta una toxicidad menor.
El procedimiento desarrollado contempla una segunda etapa para retirar el contaminante transformado. En los experimentos iniciales se utilizaron arcillas capaces de absorber el cromo trivalente, permitiendo posteriormente retirar el material contaminado. Según los investigadores, el proceso completo puede tomar alrededor de cinco horas y media.
Uno de los elementos centrales del proyecto es un modelo estadístico predictivo, que permite calcular las condiciones necesarias para utilizar la cantidad adecuada de extracto de yerba mate según la concentración de cromo presente y otros factores, como el pH. De esta manera, los científicos buscan optimizar el tratamiento y reducir el uso de materiales.
La investigación también avanza hacia el reemplazo de las arcillas por esferas de alginato, un biopolímero natural obtenido de algas. Este material puede capturar el cromo trivalente y facilitar su posterior retiro, además de ofrecer la posibilidad de incorporarse a cartuchos por los que pueda circular el agua contaminada.
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores advierten que el desarrollo todavía se encuentra en fase de laboratorio y requiere estudios de escalamiento antes de convertirse en una tecnología de uso industrial. También señalan que cualquier proceso de remediación debe considerar los posibles efectos ambientales de los materiales empleados.



