El volumen de los años 70 y 80 vuelve con fuerza al cabello

El cabello con volumen vuelve a ocupar un lugar destacado entre las tendencias de belleza para 2026. Después de varias temporadas en las que predominaron los acabados muy pulidos, las melenas rectas y los estilos minimalistas, las capas, las ondas y las raíces con mayor cuerpo recuperan el protagonismo, con una clara inspiración en los peinados de los años 70 y 80.

La tendencia apuesta por recuperar una estética más expresiva y dinámica, pero adaptada a los gustos actuales. El objetivo no es reproducir literalmente los peinados de décadas pasadas, sino tomar elementos como el movimiento, las capas y el volumen para crear looks más naturales y fáciles de llevar.

Las capas son protagonistas

Uno de los recursos principales para conseguir este efecto es el corte en capas. Al distribuir diferentes longitudes en la melena, el cabello adquiere movimiento y puede generar una sensación visual de mayor volumen sin necesidad de recurrir a extensiones. Esta tendencia está presente tanto en melenas largas como en cortes de longitud media.

Entre las propuestas destaca el shag, un corte asociado con la estética de los años 70 que vuelve con capas desfiladas, textura y un acabado menos estructurado. Su diseño permite aportar movimiento alrededor del rostro y favorecer especialmente a quienes buscan una apariencia de mayor cuerpo en el cabello.

Otra alternativa es la melena larga con capas, que permite conservar el largo mientras incorpora diferentes niveles para evitar que el cabello quede completamente plano. Las pasarelas de otoño-invierno 2026 han mostrado precisamente el regreso de las melenas XL y de los cortes con capas largas.

La inspiración de Farrah Fawcett

Entre los referentes de esta tendencia se encuentra Farrah Fawcett, cuyo característico peinado de los años 70 combinaba capas largas, movimiento y puntas dirigidas hacia afuera. El estilo se convirtió en uno de los looks más reconocibles de la época y actualmente vuelve reinterpretado en cortes como el butterfly cut.

La clave de este tipo de peinado está en conseguir volumen desde la raíz y movimiento en las puntas. Para ello se puede recurrir al secado con cepillo redondo, mientras que los mechones delanteros se trabajan hacia afuera para crear el característico efecto abierto alrededor del rostro.

El butterfly cut retoma precisamente esa inspiración. Se caracteriza por capas cortas en la parte superior que generan volumen y capas más largas que permiten conservar la longitud de la melena. El flequillo tipo cortina también contribuye a reforzar el efecto setentero.

Los años 80 también regresan

La influencia no se limita a los años 70. La década de los 80 también aporta una de sus características más reconocibles: el volumen marcado.

Uno de los ejemplos actuales es el blowout con raya lateral inspirado en Cindy Crawford, que combina una raíz elevada con ondas amplias y un acabado luminoso. Para conseguirlo, una de las técnicas consiste en secar el cabello aportando cuerpo desde la raíz y posteriormente trabajar los mechones con tubos o herramientas de calor.

También regresan las ondas suaves y voluminosas asociadas con figuras como Brooke Shields. En este caso, el volumen se concentra especialmente en la raíz, mientras las ondas abiertas aportan movimiento sin crear un acabado excesivamente rígido.

Una tendencia que favorece diferentes tipos de cabello

El regreso del volumen también resulta especialmente interesante para quienes tienen el cabello fino o con poca densidad visual. Las capas estratégicamente colocadas pueden crear una mayor sensación de movimiento y dimensión, aunque el resultado depende de la textura, cantidad y estado del cabello.

La tendencia actual, además, busca alejarse de los peinados excesivamente rígidos. El volumen puede combinarse con texturas naturales, ondas suaves y acabados ligeramente despeinados para conseguir un resultado más contemporáneo.

Así, las melenas inspiradas en los años 70 y 80 regresan en 2026 con una nueva interpretación: más movimiento, capas estratégicas, ondas abiertas y volumen, pero sin necesidad de reproducir exactamente los exagerados peinados de aquellas décadas. El resultado es una estética retro que se adapta a las tendencias actuales y vuelve a colocar al cabello como uno de los elementos centrales de cualquier look.