Transmitiendo egoísmo y violencia

Don Chirimias

Don Chirimias

Los padres suelen transmitir a sus hijos, ideas egoístas y arribistas, que generan comportamientos y personalidades intolerantes. Un ejemplo claro sucede con los torneos de fútbol infantil, donde se ha tomado la decisión de prohibir a los padres a que asistan, pues frecuentemente se ven enzarzados en peleas y agresiones con otros padres y con los árbitros, y sucede aquí en Colombia y en otros países que se precian de pertenecer al primer mundo, como España. 

Intolerantes
Estamos formando una generación de gente intolerante y egoísta. Los hijos no tienen por qué constituirse en la revancha de los padres, en la extensión de sus frustraciones vitales; deben tener su propio camino en la vida. Muchos padres de familia asumen que la forma de entender el mundo de ellos es la correcta y es necesario transmitirla a los hijos. 

Astucia
A cuantas madres vemos enseñando a los pequeños su ‘astucia’, su ‘viveza’, que no es más que sacar provecho de una situación en perjuicio de los demás. Si a nosotros como padres no nos han funcionado bien las cosas en algún aspecto de la vida, no les pongamos a nuestros hijos el deber insufrible de recomponer ese camino, pues esa imposición puede ser una forma sutil de violencia. 

Evitar frases
Frases como: ‘a tu edad yo’ o ‘no sirves para nada’ pueden definir una personalidad ansiosa, condicionada negativamente para siempre. Vale la pena reflexionar sobre esto. Por otro lado si bien es cierto que todos los padres creemos que hacemos lo que más les conviene a nuestros hijos, existen ciertos momentos en los que, sin darnos cuenta, estamos llevando a cabo ciertos comportamientos que no son del todo convenientes para ellos.

Nuestros miedos
No debemos transmitirles nuestros miedos e inseguridades. Los niños miedosos tienden a desarrollar inseguridad y, por ende, baja autoestima puesto que se perciben como incapaces de enfrentarse a situaciones complicadas. Es crucial que nuestros hijos tengan límites, entre otras cosas para sentirse protegidos y para adaptarse al mundo que les rodea. De lo contrario, no sabrán diferenciar lo que está bien de lo que está mal.