El campo se envejece en Colombia

 

Además del trato injusto y marginal que el Gobierno, las instituciones, y la sociedad en general, le han dado al campesino, hay otro problema estructural: el envejecimiento de la población rural.  “El elevado promedio de edad de los campesinos colombianos y la exclusión social y productiva de la que son objeto están llevando al campo colombiano a quedarse sin quien lo quiera trabajar. Y es que estos dos factores hacen que el campo sea cada vez menos atractivo tanto para las nuevas generaciones, como para quienes han dedicado su vida a garantizar la producción de los alimentos que se consumen en el país”, Fundación Saldarriaga Concha.

Pobreza rural

Según las cifras oficiales del DANE, la pobreza multidimensional a nivel nacional disminuyó en cerca de 10 puntos porcentuales en los últimos 8 años, al pasar del 30.4% en 2010 al 19.6% en 2018, esta mejoría en las condiciones de vida de los colombianos no ha sido igual para quienes viven en centros poblados y en las zonas rurales, quienes en su mayoría son pequeños campesinos. El nivel de pobreza de los campesinos colombianos en el último año fue unos 20 puntos porcentuales más elevada en comparación con el nivel nacional.  Es fácil pues suponer que las personas mayores que habitan en las zonas rurales de nuestro país es muy compleja. El 21.4% de las personas mayores que viven en las zonas rurales del país están doblemente excluidas, es decir, no tiene garantizada su inclusión social (salud, educación y vivienda) ni tampoco están incluidos productivamente, es decir, no tienen una fuente de ingresos suficiente ni condiciones laborales dignas. Solo el 30.3% de la población rural mayores esta doblemente incluida.

Exclusión social 

Los niveles de doble inclusión de las personas mayores son cercanos al 65% mientras que la doble exclusión es de tan solo el 10%. Estas cifras evidencian la situación de exclusión que están enfrentando los campesinos mayores de nuestro país. Para poder garantizar la construcción de una sociedad más equitativa y solidaria que reconozca y respete sus personas mayores, es imperativo expandir las oportunidades de participación de todas las personas mayores en los diversos ámbitos de la sociedad y garantizar que tengan las oportunidades para desarrollar y contribuir con sus potencialidades.