La cream de la cream

Don Chirimias

Don Chirimias

Resulta que en un informe de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Trasnacional, Colombia es el segundo en la tabla, solo por detrás de la República Democrática del Congo. Y en qué dirán ustedes amables lectores nos destacamos tanto. Pues precisamente en países con mayor cantidad de mercados y organizaciones criminales.

La cream de la cream

En ese ilustre ranking también están por ahí México, República Centroafricana, Honduras, Irak, Irán, Afganistán, entre otros. La cream de la cream, como se dice. Y si aterrizamos esa realidad nacional a nuestro amado y hermoso departamento, podemos decir que nos encontramos entonces en uno de los núcleos del infierno en términos de criminalidad, a nivel mundial.

Tenemos de todito

Aquí no nos falta nada en ese sentido, tenemos de todito: aquí hay grupos subversivos, narco terroristas, narcos puros, ‘traquetos’ de todos los pelajes, delincuencia común de todos los niveles, raponeros de calle, jaladores, estafadores, pandilleros y un largo etcétera. Sin olvidar claro las grandes y poderosas estructuras de cuello blanco, los corruptos, los que no sacan un cuchillo para robar, pero roban por mil de esos cuchilleros.

Círculos del infierno

Es decir vivimos en uno de los círculos profundos de Dante. Llegar vivos a casa pareciera un milagro de los grandes, y salir cada mañana, un acto de fe. Cauca es Cauca, dicen. Aquí hay homicidios, masacres, ajustes de cuentas, justicia propia, delincuencia. De todo de todo. Pero aquí seguimos, tan campantes y resistentes. Felices. Y no es un chiste. La gente, de tanto vivir al límite, es como si le buscara la chispa a la existencia. 

Disfuncionalidad

Ahora, esto podría, a la luz de un análisis antropológico serio, una suerte de disfuncionalidad, una especie enfermedad colectiva. Hemos asumido como mecanismo de adaptación al malestar la normalización de nuestras vidas. Es decir, todo es normal. La vida continúa, hay que celebrarla, hay que disfrutar que estamos vivos.