
Hay personas que antes de hablar por primera vez con uno hacen una presentación extensa de sí mismos, incluso sin venir al tema, te resumen su vida, como para que uno piense, ojo que no estás hablando con cualquiera, así que mide muy bien tus palabras. Esos sujetos me parecen arrogantes y por ahí mismo absurdos, en esencia ridículos.
Justificados
Otra variante de los anteriores, es decir de las personas que rompen el hielo con una hoja de vida que nadie les ha pedido, están los que permanentemente se justifican así mismo mediante referencias, es decir aquellos que en medio de la conversación te sugieren que “sino me cree pregúntele a fulano de tal”. Esos son al menos más graciosos, piensa que uno tiene el tiempo o las ganas de llamar a gente desconocida para verificar si te están diciendo la verdad o te están vendiendo la moto. Estos normalmente dicen verdad y mentira por mitades y como saben que lo están haciendo los asalta la paranoia y tienen que buscar abogados imaginarios o referencias inexistentes.
Hablando de mentirosos, los hay vulgares, de ocasión o compulsivos. Los vulgares son los que mienten casi que a diario pero con objetivos concretos; engañan para robar, para sacar ventaja de algo o para queda bien. Los de ocasión solo mienten cuando no tienen otra opción, como a la defensiva, cuando los han cogido en falta o en pecado.
Compulsivos
Y caso aparte son los mentirosos compulsivos. Estos han construido su presente, su pasado y sobre todo la ilusión del futuro en torno a la mentira. Estos viven en un mundo de fantasía en el que la realidad les resulta muy vulgar por lo tanto tienen que enriquecer su existencia con una vida casi heroica o fantástica. Si en un día de pesca logró sacar una trucha lánguida, cuando te cuenta la anécdota te cuesta no creerle que estuvo a punto de morir luchando con un pez gigante.
Son encantadores, seductores y manejan la lengua como una víbora. Siempre tienen una salida, incluso cuando les destapan las farsas, su sonrisa socarrona le quita el peso al embuste. Suelen endeudarse y quedar debiendo favores, si no estás alerta acabas enredado en sus patrañas. Por lo demás son inofensivos y grandes conversadores, son versados en cualquier tema, y si no lo son tienen la habilidad de arrastrarlos hacia sus territorios.



