Cuanta tierra necesita un hombre

Don Chirimias

Don Chirimias

Gracias a la referencia de un columnista, docente jubilado, muy leído y culto el hombre, pude conocer el maravilloso relato del gran escritor ruso León Tolstoi, titulado: ‘Cuanta tierra necesita un hombre’, que básicamente es una parábola sobre la ambición del ser humano que puede acabar perdiéndolo, como efectivamente pasa al protagonista de la historia al que le acabó costando su propia vida. Pero no voy a privarles de la delicia de esta obra narrativa a los curiosos y simplemente hablaremos de la ambición desmedida. 

La avaricia

Y no es un asunto nuevo, ni más faltaba, es un mal que acompaña al hombre desde que se creó la propiedad privada. Recordemos el viejo dicho: La avaricia rompe el saco. Esta frase proverbial parte de la imagen de un ladrón que iba poniendo en un saco cuanto robaba y cuando, para que la cupiera más, apretó lo que iba dentro, el saco se rompió. La codicia rompe el saco es una forma más antigua que La avarica rompe el saco, como lo muestra su presencia en obras como La Lozana Andaluza 252, El Guzmán de Alfarache, El Quijote I 20, II 13 y 26. Una forma sinónima aparece en El Criticón: Por no perder un bocado, se pierden ciento. La avaricia, mejor conocida como el amor al dinero, es considerada en términos religiosos, como uno de los siete pecados capitales. Muchas culturas del mundo tienen la creencia de que la avaricia es mala y debería ser evitada. Sin embargo, también hay una corriente intelectual que dice que es buena para la economía.

Amor al dinero

Estudios internacionales de investigación aplicada nos sugieren que la avaricia no es buena después de todo. De hecho, puede ser sumamente mala para tu patrimonio. Los psicólogos ahora tienen una definición del amor por el dinero. Y no tiene nada que ver con la necesidad de este para cumplir metas, pues todos podemos tener este acercamiento. Ellos se refieren a cultivar el amor por el dinero sólo por tenerlo. Los resultados fueron claros: mientras más apego emocional tengas al dinero, más propenso serás a cometer errores sobre el mismo. Varios sesgos de comportamiento conducen a los inversionistas a tomar malas decisiones con el dinero. Resulta que la avaricia tiene todos esos prejuicios.