Vivimos una racha de accidentes de tránsito que se está convirtiendo en una tendencia muy preocupante. En menos de 24 horas se han presentado 5 muertos en las vías payanesas. Una cifra que no tiene precedentes. Finalizando el mes pasado dos motociclistas y dos mujeres también murieron en siniestros viales, en el lapso de unos pocos días. Las calles de Popayán se han vuelto sumamente peligrosas, especialmente para peatones y motociclistas. Hay una serie de actos imprudentes que son determinantes en cada uno de estos sucesos trágicos. Hay que analizar muy bien este tema; las causas, las condiciones, los factores desencadenantes de las tragedias para de algún modo prevenir los accidentes o al menos mitigar las consecuencias en la medida de lo posible. Por otra parte a partir de este análisis, hay que educar a los diferentes actores viales. La mayoría de los percances viales, son evitables. Por lo tanto se trata de un problema de cultural, de educación. Sin embargo también es cierto que antes las autoridades de tránsito hacían más presencia en las calles especialmente los fines de semana cuando muchas personas cometen la temeridad de conducir bajo los efectos del alcohol y ponen en riesgo su integridad y la de los demás. Los controles son necesarios cuando prevalece la inconsciencia y la falta de sentido común. Hemos tenido muchos accidentes con desenlaces muy tristes. El año pasado sucedió lo del chico que se dirigía a su trabajo y fue atropellado fatalmente en el norte de Popayán por un conductor ebrio. También el caso del tipo que arrolló a un peatón en la variante Sur. Una niña se quedó sin padre, una tragedia. Hace unos años no había tanta locura, porque hacían más controles, y la gente lo pensaba dos veces antes de conducir un vehículo si había bebido alcohol. Ahora se ha vuelto algo normal. No hay remedio, la Administración y la autoridad de Tránsito deben intensificar los operativos, de lo contrario esta trágica tendencia seguirá. Los accidentes de tránsito son la segunda causa de muerte violenta en el país. La mayoría de ellos ocurre por errores humanos. Así que es una tarea de la sociedad en su conjunto afrontar este fenómeno, reflexionar sobre las muertes en la carretera y poner el tema en escenarios académicos, laborales y políticos, primero para que los usuarios de la vía adquieran consciencia de la responsabilidad que implica el hecho de conducir un vehículo y los riesgos que entraña el hecho de desobedecer las normas de tránsito y actuar sin sentido común.





