El mundo primitivo y el artificial

Varios sectores de la capital caucana están sin luz y sin agua desde hace varios días. Uno de los más perjudicados es Pisojé, frente al centro recreativo de Comfacauca, donde la gente está sufriendo por los daños producidos por la ola invernal y por los trabajos de mantenimiento. Todo se ha juntado. También por los lados de Santa Inés, Villa Helena, Fucha y aledaños sufrieron un gran apagón por daños en las redes eléctricas.

Desorientación y nerviosismo

Cuando la gente se queda a oscuras de un momento a otro, se siente desorientada, y si van pasando las horas y además de la falta de energía, los teléfonos celulares se quedan sin batería, el asunto se empieza a poner dramático. Hay nerviosismo, tedio, los niños no saben que ponerse a hacer.

El mundo primitivo

En un momento retornamos al pasado, al mundo primitivo, donde la oscuridad se cernía sobre la vida y los seres humanos se agolpaban para sentir el calor y la compañía ante las sombras acechantes, ante las fieras del monte que empezaban sus aullidos y sus cánticos nocturnos.
A veces nos cuesta creer que esto de la luz artificial es algo reciente, que el ser humano apenas lleva viviendo con el prodigio de los avances unos pocos años, que la oscuridad y las sombras han dominado la vida durante millones de años.

Un mundo artificial

Es en esos momentos ‘críticos’ que deberíamos pensar en aprovechar la compañía de nuestros seres queridos, o de los que viven a nuestro lado, es el momento de reconocerlos, porque a veces con la alienación de la sociedad de la información vivimos junto a seres que apenas si conocemos. En cuántos hogares de hoy en día, niños y adolescentes pasan las horas encerrados con sus computadores, perdidos en una vida virtual, y acaban aislados de los demás, y percibiendo el mundo real como algo hostil y ajeno a ellos.
En eso nos convertiremos, así acabará la gente si el mundo sigue como va, con gente encerrada, conviviendo con máquinas, conectado a un mundo artificial.