Jesús y la paz

Jesús de Nazaret
Jesús de Nazaret

Con un multitudinario acompañamiento de fieles, se realizó la procesión del Domingo de Ramos en la ciudad de Popayán, con lo que se dio el inicio oficial de la Semana Santa 2023. La entrada de Jesús a Jerusalén.

Fue muy emocionante ver el acompañamiento masivo al desfile sacro que conmemoró la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, profetizada varios siglos antes por el profeta Zacarías que había escrito: “tu rey viene a ti; él es justo, y tiene salvación; humilde, y montando sobre un asno”. El simbolismo del burro también puede referirse a la tradición oriental de que es un animal de paz, en comparación con el caballo, que es un animal de guerra.

Por lo tanto, un rey se monta sobre un caballo cuando está empeñado en la guerra y monta sobre un burro cuando quiere señalar que viene en paz. Por lo tanto, la entrada de Jesús en Jerusalén simboliza su entrada como el Príncipe de la Paz, no como un rey belicista. Y este es precisamente el mensaje que queremos destacar hoy y que nos sirve para reflexionar en esta Semana Santa: la necesidad de la paz, la búsqueda permanente de la paz como personas y como sociedad.

Conflicto

En tiempos tan agitados como los que vivimos; en Colombia por el recrudecimiento del conflicto armado interno que sigue generando miles de víctimas de homicidio, violencia y desplazamiento; y a nivel mundial con el conflicto entre Rusia y Ucrania y que mantiene latente el riesgo de desencadenar una guerra de mayores proporciones, más que nunca es necesario hablar de paz y crear escenarios propicios para el diálogo y el entendimiento. Una empresa nada fácil, una utopía, pareciera que la paz nos esquiva.

Vivimos ahora mismo en un país polarizado, partido en dos, con mensajes beligerantes, hostiles, racistas, irreconciliables. Parece que hubiera dos Colombia, dos hermanas y que estas se odiaran visceralmente. Que ninguna de las dos quisiera hablarse y que solo entienden la vida con la eliminación de la otra.

Dos COLOMBIAS

Se nos ha olvidado que todos somos colombianos, para bien o para mal, el rico y el pobre; el industrial y el asalariado; el campesino y el hombre de ciudad; el de ideas de izquierda y de derecha. Debemos respetar la diferencia. Cuando Jesucristo entró a Jerusalén fue aclamado por una multitud que estaba esperando a un gran liberador, un líder de guerra, que venía a liberarlos del yugo romano. Pero poco a poco entendieron que Jesús, el Mesías, era un hombre de paz, y entre los mismos que lo recibieron con euforia, estaban los que lo entregaron días después a las autoridades para que lo asesinaran de la manera más atroz.