Semana Santa Chiquita

Semana Santa Chiquita

Creemos que el trabajo que ha hecho la Fundación Pedro Antonio Paz Rebolledo por mantener viva la tradición de la Semana Santa Chiquita es valiosísima, podrían convertirse en el eje fundamental de una oferta turística alternativa que tenga que ver con los niños. A pesar de que existen varias actividades culturales alrededor de los pequeños, éstas podrían potenciarse.

Sin espacio

Durante la Semana Santa se realiza en el Banco de la República un festival de títeres, y eso es importante, pero no existe un espacio adecuado para que los niños puedan recrearse.
Por eso sería importante nutrir de más programación, paga y gratuita para el disfrute de los niños y sus familias. Es difícil encontrar una programación formal sobre la Semana Santa Chiquita y eso ya representa una falencia.

Escenario

Ese escenario tan maravillosos con el que cuenta Popayán, como lo es el Teatro Guillermo Valencia, podría abrirse un poco más a espectáculos para niños; música, teatro, en fin. Con tan pocos espacios de esparcimiento que tienen las familias en Popayán se agradecería mucho que la gente pudiera disfrutar de evento en estos días posteriores a la Semana Mayor.
La historia de las Procesiones Chiquitas es muy bonita, fueron los niños los que en su época las promovieron, como parte del juego, de la imitación.

Los niños de entonces

Al parecer, según el historiador Jaime Vejarano Barona, los niños payaneses de entonces armaban sus propios pasitos con cajones de madera que acondicionaban como andas o estructuras en donde se colocan las imágenes, a las que les adicionaban sus respectivos barrotes para poder cargarlas, señala Vejarano en su libro, Popayán, relicario de Colombia.

Programación

Para honrar ese origen lúdico en el que los principales protagonistas fueron los niños, se debería extender una amplia programación con la participación de las instituciones académicas, el gobierno municipal y las organizaciones que trabajan en torno al turismo y las tradiciones de Semana Santa.
Allí queda la idea: una Semana Santa Chiquita como atractivo turístico y como un espacio de encuentro de las familias.