
Dejando por ahora de lado las cifras, los balances y los resultados, y desde la óptica subjetiva de la calle, teniendo en cuenta la temperatura y el ambiente que se puede percibir en museos, exposiciones y demás actividades litúrgicas, culturales y comerciales programadas para la Semana Santa 2023, en la ciudad de Popayán, y muy a pesar de las procesiones canceladas por causa de la lluvia, creemos que podemos dar un parte optimista y esperanzador de lo que fue la Semana Mayor que finalizó ayer domingo con la celebración central de la Pascua.
Vitalidad
Reiteramos, aparte de los números que finalmente arrojen los distintos gremios, vimos una Popayán amable, vital, sonriente, con sus calles atestadas de gente, con la devoción y emoción a flor de piel, y con múltiples actividades para disfrutar durante el día y la noche. A partir del Domingo de Resurrección, y según la doctrina cristiana, debemos vivir un tiempo de gozo, gracia y esperanza. Debemos apropiarnos como ciudad de este sentir espiritual. Creyentes y no creyentes, todos los que habitamos la ciudad de Popayán, ya sea por adopción o por origen, tenemos la obligación del optimismo, de la esperanza en que habrá un futuro promisorio, que cuando se trabaja en equipo, somos capaces de alcanzar grandes objetivos.
Somos importantes todos
Y en ese sentido somos importantes todos, la Semana Santa es de todos. Si esta se fortalece podemos recuperar esa posición preponderante como destino turístico en esta época del año. Hay que seguir haciendo el camino y abriendo posibilidades de nuevos eventos de todo tipo a lo largo del año. Popayán tiene un potencial que nosotros mismos, los payaneses, no hemos valorado en plenitud. Hay que dejar de lado esa actitud que lastimosamente ha sido muy frecuente entre nosotros, la de la crítica dañina, el recelo, la envidia, las rencillas, las rivalidades políticas estériles, que no nos han dejado progresar como ciudad, y que nos tienen relegados en el concierto nacional, muy lejos de las posiciones que deberíamos disfrutar por nuestra riqueza cultural, histórica, natural y otro gran etcétera.
Críticas dañinas
Criticar siempre es fácil, construir y ayudar a construir es lo difícil. Y en los tiempos que vivimos, tan plagados de vicisitudes, no nos podemos dar el lujo de seguir así. Hay que tener objetivos y propósitos comunes en el mediano y largo plazo, y para aglutinar voluntades, el turismo puede ser ese primer escalón para empezar a edificar la Popayán del futuro.

