La ciudad sin alma

El centro histórico de Popayán ya no tiene cara que presentar, pues la ausencia de una alcaldía seria deja un centro histórico vandalizado, lleno de inseguridad y problemas graves por resolver.
Basta con salir a caminar por la ciudad y notar que no se tiene ni rastro de lo que un día fue, pues su estructura arquitectónica se encuentra llena de grafitis, pintas de frases que no tienen sentido y no son para nada artísticas, por el contrario, hacen que luzca totalmente abandonada la ciudad. Solo es necesario ver el Palacio de Justicia que es un ente gubernamental y una estructura arquitectónica de gran valor para saber que está siendo dejada en el olvido, no muy lejos de este sitio hay calles que han sido violentadas, porque al no contar con una seguridad adecuada, y al ser las noches el momento apto para hacer todo tipo de actividades delictivas, “sin restricción alguna”, no hay manera de salvaguardar ni siquiera el espacio público, el tema de seguridad es grave y al alcalde parece que el interés y el dinero no le está alcanzando para dar solución a tanta incertidumbre que se vive en la capital.

Otro de los problemas que deja esta administración, es la pérdida de objetos de la estructura de la ciudad, botes de basura, tapas de alcantarillas, andenes en mal esto, esto ha llevado a un sin número de casos de inseguridad, hurtos y se ha visto que en esta parte de la ciudad pasadas las siete de la noche, ya no se pueda transitar, porque además de todo, por temas estéticos la iluminación es muy tenue, a eso se le suma que en la mayoría de las calles solo hay establecimientos comerciales que cierran a las seis de la tarde, lo conlleva a que no se pueda ni siquiera pensar en pasar caminando por aquí.

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No obstante con estas problemáticas, sigue siendo peligroso transitar por la las calles y carreras circundantes al antiguo centro comercial Anarkos, que desde hace años vienen prometiendo su demolición, y pese a que por fin esto se está dando, no existe una seguridad al transitar por este lugar, porque carece de iluminación y como en toda ciudad, la Policía Metropolitana solo se ve de vez en cuando, y para cosas muy específicas; Semana Santa, uno que otro evento cultural en el Parque Caldas o cuando pasa algo muy grave.
Como siempre, es trabajo de los ciudadanos quejarse y puyar para que esta alcaldía en sus últimos suspiros por lo menos trate de dejarnos una ciudad segura.

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