Acaban con todo

Don Chirimias

Don Chirimias

A la gente no le gusta cuidar las cosas. El mobiliario público aparece y desaparece. Con lo que cuesta que las administraciones inviertan recursos para un parque, una banca, una canastilla de basura, una señal de pare. El hecho es desmantelar las cosas, se cree erróneamente que eso no es con nosotros, que no nos cuesta nada. Por citar solo un ejemplo de esa actitud destructiva de muchos ciudadanos, podemos ver las canastillas de basura en Popayán, han desaparecido.Seguro son golosinas para los habitantes de la calle y adictos a estupefacientes que pueden venderlas rápidamente. 

Espacio público

Hay parques que se entregan a las comunidades y al poco tiempo están en ruinas.  Si la gente no valora estas cosas, deberían ser ubicadas en sitios donde sí lo hagan, y eso lo dicen los mismos afectados. Todas nuestras expresiones en el espacio público reflejan nuestras costumbres, educación, nivel socioeconómico, y demás características culturales. Y si desde las comunidades y la escuela no se enseña a la gente a cuidar lo que es de todos, y sobre todo a darles razones de peso para ello, nunca llegaremos a disfrutar de ciudades agradables, amables, con espacios reconfortantes para la recreación y ocio sano.  Los sucesos judiciales que nos tocan a diario, nos lleva a refl exionar una vez más sobre el tema de la impunidad en el país. La Policía hace grandes esfuerzos investigativos que no acaban en nada, por cuenta de decisiones judiciales. 

A la calle

Lo vemos todos los días; delincuentes sorprendidos en fl agrancia acaban condenados a prisión domiciliaria o simplemente en la calle; un hombre que intenta degollar a su pareja después de una discusión familiar, vuelve a su casa a convivir con la víctima, porque un juez no consideró que representara un peligro evidente. Los grandes casos de prevaricato y desfalcos millonarios se pierden también en la niebla de la impunidad, un flagelo perverso que tiene consecuencias profundas en la sociedad. El Estado ha perdido su condición de garante de los derechos fundamentales de los ciudadanos, pues estos no se sienten protegidos por el aparato judicial. Denunciar es inútil; para la Policía perseguir delincuentes es un desgaste porque rara vez reciben un castigo acorde con su delito.