La mañana de este miércoles se vio empañada por un violento hecho de inseguridad en el municipio de Pitalito, Huila, cuando delincuentes armados perpetraron un millonario atraco en un punto destinado al pago de subsidios del programa Colombia Mayor, dirigido a adultos mayores en condición de vulnerabilidad.
Según versiones preliminares, una funcionaria encargada de trasladar los recursos fue interceptada por al menos dos sujetos armados justo cuando llegaba al lugar donde se adelantaría la jornada de pagos. La mujer, quien venía desde una entidad bancaria con aproximadamente 35 millones de pesos en efectivo, no contaba con acompañamiento policial ni ninguna medida de seguridad visible al momento del hecho.
Los asaltantes, que se movilizaban en motocicleta, intimidaron a la víctima con armas de fuego, la despojaron del dinero y huyeron rápidamente del sitio con rumbo desconocido, generando pánico entre las personas que se encontraban en el lugar, en su mayoría adultos mayores que esperaban recibir su subsidio mensual. Afortunadamente, no se registraron personas heridas durante el incidente.
Este nuevo caso de inseguridad ha generado gran indignación entre la comunidad laboyana, no solo por la violencia del hecho, sino también por la falta de protocolos de protección en el traslado de recursos públicos, especialmente cuando se trata de fondos destinados a poblaciones vulnerables.
Las autoridades locales iniciaron las investigaciones correspondientes y desplegaron un plan candado para tratar de ubicar a los responsables del hurto, sin que hasta el momento se haya reportado alguna captura. Asimismo, la Policía anunció el análisis de cámaras de seguridad del sector como parte del proceso de identificación de los autores del crimen.
Líderes comunitarios y ciudadanos han alzado su voz para exigir mayores garantías de seguridad durante las jornadas de pago, las cuales congregan a cientos de adultos mayores en diferentes sectores del municipio. También han solicitado que los recursos sean transportados bajo custodia policial o a través de mecanismos más seguros, que eviten exponer a los funcionarios y beneficiarios al accionar de grupos delincuenciales.
Este hecho se suma a la creciente preocupación por el aumento de atracos y hechos de violencia en el sur del Huila, donde la comunidad ha venido denunciando la falta de pie de fuerza, presencia institucional y acciones efectivas para combatir la delincuencia común. Mientras tanto, el dinero hurtado, que estaba destinado a aliviar las necesidades de decenas de personas de la tercera edad, sigue en manos de la criminalidad.





