¿Bendición o amenaza?

Queremos retomar las reflexiones de la Unicef sobre el escenario que viven los jóvenes post pandemia. A medida que aumenta la influencia de la tecnología digital, y especialmente de internet, se intensifica el debate sobre sus repercusiones: ¿es una bendición para la humanidad, ya que ofrece oportunidades ilimitadas para la comunicación y el comercio, el aprendizaje y la libertad de expresión? ¿O es una amenaza para nuestra forma de vida, ya que socava el tejido social, incluso el orden político, y amenaza nuestro bienestar?

No hay vuelta atrás

Es un debate casi anecdótico pues para bien o para mal, la tecnología digital se encuentra ya en medio de nuestras vidas. Irreversiblemente. No hay vuelta atrás. Ejemplos: Para bien: El niño que vive con parálisis cerebral e interactúa en línea en igualdad de condiciones que los demás niños, y para quien, por primera vez en su vida, sus aptitudes son más “visibles” que su discapacidad. El joven bloguero en la República Democrática del Congo que utiliza internet para informar sobre la falta de agua potable y saneamiento y otros problemas graves en su comunidad. La niña que huyó de la violencia en la República Árabe Siria con su familia y que recupera su futuro en el campamento de refugiados de Zaatari orientada por una maestra mientras usa una tableta digital para aprender.

Siempre alerta

Para mal: El adolescente cuya información personal es mal utilizada por las empresas de marketing, que la comparten en línea. El niño para quien el videojuego se ha convertido en un hábito y se ha apoderado de su vida, al menos según sus padres. Y peor aún: Un niño impulsado casi al suicidio por el acoso cibernético que le sigue a todos lados. Una niña de 14 años cuyo ex novio creó un perfil en las redes sociales con imágenes de desnudos que él mismo le obligó a hacerse.
Una niña de 8 años en Filipinas obligada a realizar actos sexuales en vivo por un vecino que opera un sitio web de abuso sexual infantil. “Internet es todas estas cosas, que reflejan y amplifican lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. Es una herramienta que siempre se usará para hacer el bien y para hacer el mal. Nuestra labor consiste en mitigar los daños y ampliar las oportunidades que la tecnología digital hace posible” , El Estado Mundial de la Infancia, Unicef.