Capturan en Bogotá a alias «Yerbatero» por abusar de menores con discapacidad

[responsivevoice_button voice="Spanish Latin American Male" buttontext="Escuchar Noticia"]

Las autoridades de Bogotá capturaron a Ramiro Zamudio Pérez, alias Yerbatero o Curandero, un hombre que se hacía pasar por experto en medicina ancestral para ganarse la confianza de familias con menores discapacitados y luego abusar sexualmente de ellos.

Uno de los casos más graves involucra a una niña de 12 años con síndrome de Down, quien quedó embarazada tras ser víctima de los abusos y actualmente tiene cinco meses de gestación.

Modus operandi: engaño y aprovechamiento

El detenido se acercaba a las familias ofreciendo supuestos tratamientos con hierbas medicinales. Con el tiempo, lograba tanta confianza que incluso llegó a vivir con una de las familias para cometer los abusos con mayor facilidad.

El caso salió a la luz cuando un primo de la menor lo sorprendió en el acto y alertó a las autoridades. La captura se realizó en Puente Aranda, luego de una investigación coordinada entre la Policía, la Fiscalía y unidades de protección a la infancia.

Antecedentes delictivos

No era la primera vez que Zamudio Pérez cometía este tipo de crímenes. En 2019, ya había sido condenado por abusar de una niña de 4 años, su propia prima. Sin embargo, tras salir de prisión, reincidió con nuevos casos.

Además del caso de la adolescente embarazada, también está acusado por el abuso de una menor de 12 años con síndrome de Down en Ciudad Bolívar, delito que requirió 12 meses de investigación antes de lograr su imputación.

Autoridades advierten sobre la vulnerabilidad de las víctimas

El teniente coronel Norberto Caro, jefe de Protección y Servicios Especiales, explicó que el acusado «se valía de su supuesto conocimiento en hierbas para someter a sus víctimas», aprovechando su condición de vulnerabilidad.

Tras confirmar el embarazo de la menor, se activaron protocolos de protección, incluyendo un código blanco para garantizar su atención médica y psicológica.

Este caso evidencia, una vez más, los riesgos que enfrentan niños y adolescentes con discapacidad, quienes son víctimas de depredadores que se aprovechan de la confianza de sus familias. Las autoridades continúan investigando para determinar si hay más víctimas.