Certificarse también es inclusión

Avanza el proceso de certificación de personas con discapacidad como una acción clave para fortalecer la inclusión social y el reconocimiento de derechos, tanto en zonas urbanas como rurales. Esta estrategia permite que la población acceda a programas, beneficios y rutas de atención, además de aportar información real para la construcción de políticas públicas con enfoque diferencial.

La iniciativa está dirigida a personas con distintos tipos de discapacidad, estén o no vinculadas laboralmente a entidades públicas o privadas, y busca otorgar una identificación oficial que respalde su condición desde un enfoque de derechos, dignidad y respeto. La certificación no solo abre puertas a servicios sociales, sino que también contribuye a visibilizar a una población históricamente excluida.

En los puntos de inclusión se desarrollan espacios pedagógicos donde se abordan temas de discapacidad con lenguaje adecuado, identidad, autonomía y reconocimiento de capacidades. Estas jornadas están orientadas a fortalecer a la población, derribar estigmas y promover una participación activa en la vida social y comunitaria.

Juan David Loaiza, comunicador sordo y colaborador del proceso en su versión anterior, destacó la importancia de esta actividad al señalar que “certificar no es etiquetar, es reconocer derechos y garantizar oportunidades”. Su aporte ha sido fundamental para sensibilizar sobre el uso correcto de los términos y la inclusión real.

El proceso se desarrolla desde la Secretaría de Salud de Popayán, consolidando acciones que apuntan a una sociedad más equitativa y accesible.