Economía digital necesita entornos libres de cryptojacking para lograr su máximo rendimiento

Economía digital necesita entornos libres de cryptojacking para lograr su máximo rendimiento

El nuevo mundo creado por la pandemia ha convertido al computador personal en un mini centro de datos donde tienen lugar los procesos de negocio más críticos.
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El cryptojacking causa daño sin ser percibido, sin ser enfrentado, sin ser eliminado, como un “veneno” que silenciosamente corroe la TI de las empresas. Esta expresión en inglés proviene de la unión de la palabra "crypto", de las criptomonedas, y "jacking", que se refiere a algo utilizado ilegalmente.

Arley Brogiat, director de ventas de SonicWall Latinoamérica y el Caribe, aseveró que las acciones de cryptojacking invaden teléfonos inteligentes, computadores portátiles, PC de escritorio, servidores e incluso redes de dispositivos IoT, para servir como base de procesamiento para la minería de la moneda virtual.

Al contrario de los ataques de ransomware, en los cuales los cibercriminales se exhiben como parte de una estrategia de terror, el cryptojacking ocurre discretamente, siendo difícil de identificar y de bloquear.

La difusión de las criptomonedas en el mundo lleva a las bandas digitales a apostar cada vez más por este tipo de invasión. Los delincuentes no desean usar su propio poder de procesamiento, ni su proveedor de electricidad, debido a los costos que genera la actividad de la minería digital ilegal, por ello, toman las máquinas de los usuarios y empresas para usar esta modalidad de delito.

Precisamente, el Informe de Amenazas Cibernéticas de SonicWall reveló que, en la primera mitad de 2021, el cryptojacking había crecido un 23% en todo el mundo en comparación con el mismo período en 2020. Los expertos en seguridad de SonicWall mapearon 51,1 millones de intentos de este tipo de ataque entre enero y junio de 2021.

En América Latina, el panorama es desafiante. La falta de una cultura de seguridad cibernética más extendida y basada en la ley, hace de la región un lugar donde los delincuentes de todo el mundo buscan lavar dinero ilícito.

Un estudio realizado en febrero de 2021 por la consultora de seguridad global Intsights muestra que el cryptojacking es utilizado por las bandas digitales y también por los delincuentes "tradicionales" para, a través de la minería de criptomonedas, lavar las ganancias del crimen.

El mismo estudio muestra que el 97% de las acciones de lavado de dinero a través de la minería ilegal culmina en la conversión de la criptomoneda "limpia" en monedas normales (dólares, pesos, reales, euros).  Según Intsights, entre todas las regiones del mundo, América Latina es la favorita de los grupos cibercriminales, dado que es más fácil hacer esta operación.

Costo de la electricidad

El costo de la electricidad que se consume en esta operación criminal es alto. Según un estudio realizado por el instituto de investigación europeo Joule en 2018, alrededor del 60% de los costos operativos legales de la criptominería está conformado por el consumo de electricidad. Hay que agregar a ello la necesidad de tener acceso a un gran poder de procesamiento de datos, y está claro por qué el cryptojacking avanza sin cesar.

El objetivo preferido de este tipo de delitos es una organización con muchos endpoints (computadores de escritorio, portátiles, servidores) conectados en la misma red. El objetivo es infectar, con la máxima discreción, tantas máquinas como sea posible.

Cabe resaltar que los cryptojackers utilizan las mismas técnicas de hacking que se ven en el ransomware: descarga de archivos contaminados, campañas de phishing que hoy afectan incluso a las redes sociales, y vulnerabilidades estructurales de los sistemas de la empresa.

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