
Aumentos
Con los incrementos en el transporte público, el combustible, matrículas, entre muchas otras alzas que ya se asoman con sus colmillos este mes de enero, el incremento del salario mínimo es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, y los colombianos seguiremos viendo como nuestra capacidad adquisitiva cada vez es menor, y nuestras vidas más limitadas y escasas.
Un trabajo
Y sin embargo tener un puesto de trabajo estable, a pesar de la enorme precariedad laboral que existe, es casi un lujo. Tener un sueldo que apenas te permite la subsistencia pareciera ser un privilegio. Por eso se entienda esa especie nueva ola de colombianos que pretenden escapar al exterior en busca de un porvenir mejor.
Restaurantes
Es muy importante, pero también sería muy interesante que hicieran inspecciones selectivas a los restaurantes para garantizar que las personas que consumen almuerzos y desayunos en estos establecimientos no vayan a para a un hospital por una intoxicación alimentaria. En muchos de estos restaurantes de los llamados ‘corrientazos’ uno puede ver con preocupación que las trabajadoras reciben el dinero, y dan vueltas con las mismas manos que cocinan y sirven los alimentos sin lavado previo. Imagínense ustedes la cantidad de parásitos y bacterias que pueden habitar en una moneda o un billete.
Papel moneda
Efectivamente, manipulamos a diario el papel moneda sin ser realmente conscientes de que este almacena microorganismos y de que nos exponemos al contacto con potenciales patógenos. La composición de la comunidad bacteriana en un billete colombiano fue determinada mediante el secuenciamiento profundo de librerías de amplicones 16S. Se encontraron 233 géneros bacterianos; 12 de estos géneros corresponden a especies con potencial patogénico. El género más abundante fue Propionibacterium, seguido de Streptococcus, Staphylococcus Pseudomonas.
En Colombia el papel moneda está compuesto por algodón 100%, siendo así una matriz absorbente y favorable para la colonización y mantenimiento de microorganismos. Las condiciones ambientales propias del trópico donde se encuentra localizado el país, la sudoración del usuario y las variadas condiciones de almacenamiento también permiten que el billete sea hábitat de bacterias y hongos.

