Buenaventura amaneció de luto tras el asesinato de un joven de 17 años que era considerado una promesa del fútbol y, al mismo tiempo, reconocido por su liderazgo comunitario. El hecho ocurrió en la noche del viernes, en un barrio del puerto, donde hombres armados lo atacaron cuando regresaba a su vivienda luego de un entrenamiento.
La víctima, cuyo nombre se reserva por solicitud de sus familiares, hacía parte de un club deportivo local y había despertado el interés de varios cazatalentos. Su talento con el balón y su compromiso con el deporte lo proyectaban como una de las figuras emergentes de la región. Pero su reconocimiento no se limitaba al ámbito deportivo: el joven también participaba activamente en procesos de liderazgo social, promoviendo la cultura de paz entre niños y adolescentes de su comunidad.
Hecho violento
Las primeras versiones apuntan a que dos hombres en motocicleta lo interceptaron y dispararon en varias oportunidades. Aunque fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, los médicos confirmaron su fallecimiento por la gravedad de las heridas.
Las autoridades indicaron que se iniciaron investigaciones para determinar los móviles del crimen y dar con los responsables. Una de las hipótesis preliminares está relacionada con la presencia de estructuras criminales que operan en el distrito y que han venido afectando a jóvenes líderes comunitarios.
La Alcaldía de Buenaventura rechazó el hecho y pidió celeridad en las investigaciones. Al mismo tiempo, organizaciones sociales denunciaron que este nuevo asesinato refleja la vulnerabilidad en la que se encuentran los líderes juveniles en zonas afectadas por la violencia.
Clamor ciudadano
El crimen desató indignación entre habitantes del puerto, quienes organizaron una velatón en memoria del joven. Decenas de personas, entre familiares, amigos y vecinos, se reunieron en la cancha donde solía entrenar para rendirle un homenaje. Allí, además de recordar su talento deportivo, destacaron su vocación de servicio comunitario y su empeño por alejar a otros jóvenes de la violencia.
“Era un muchacho lleno de sueños, quería triunfar en el fútbol para sacar adelante a su familia y a su barrio”, relató uno de sus compañeros de equipo.
Con este hecho, Buenaventura suma un nuevo caso que pone en evidencia la crítica situación de seguridad y la falta de garantías para la juventud. Mientras la investigación avanza, la comunidad insiste en que la muerte del joven no puede quedar en la impunidad y exige acciones concretas del Estado para proteger la vida en el puerto.





