La situación de hacinamiento en el sistema carcelario de Pitalito, Huila, ha generado creciente preocupación entre las autoridades locales. El alcalde del municipio, Yider Luna Joven, denunció que la capacidad instalada en la cárcel y en los centros transitorios de detención ha sido ampliamente superada, afectando la operatividad de la fuerza pública y la dignidad de los reclusos.
Por su parte, José Ricardo Cruz, director de la penitenciaría, recibió una institución diseñada para albergar a un máximo de 600 personas privadas de la libertad, pero actualmente hay más de 1.100 internos. A esto se suma el colapso del centro de detención de la Policía, cuya capacidad es de apenas ocho personas y hoy aloja a 50.
Uno de los factores que agrava esta situación es que el establecimiento de Pitalito también recibe detenidos provenientes del departamento del Putumayo, donde aún no se ha construido un nuevo centro carcelario tras la destrucción de la cárcel de Mocoa, arrasada por la avalancha de 2017.
“Estamos en una crisis. No hay espacios para nuevos capturados y eso limita nuestra capacidad de reacción ante la delincuencia”, señaló el alcalde Luna.
El tema del hacinamiento carcelario ha sido llevado a discusión en una cumbre convocada por la Corte Suprema de Justicia, en la que se analizarán posibles salidas a la crisis que afecta no solo a Pitalito, sino también a otras regiones del país donde las Unidades de Reacción Inmediata (URI) y estaciones de Policía están desbordadas.

