Cronología de la ofensiva militar de Trump contra el régimen de Maduro

La tensión entre Estados Unidos y Venezuela ha alcanzado su punto más alto en años tras la escalada militar ordenada por el presidente Donald Trump en el mar Caribe. Bajo el argumento de frenar el narcotráfico hacia territorio estadounidense, Washington ha desplegado una de las mayores concentraciones navales y aéreas en la región desde la Guerra Fría.

Desde agosto de 2025, la Casa Blanca puso en marcha una operación de “seguridad marítima” que incluye destructores de misiles guiados, cazas F-35B, drones MQ-9 Reaper, un grupo de asalto anfibio con 4.500 efectivos —entre ellos 2.200 infantes de Marina—, un submarino nuclear y un buque de apoyo especial. En total, el despliegue equivale al 8 % de la flota de guerra estadounidense.

En las últimas semanas, el Ejército estadounidense ha intensificado sus maniobras, con vuelos de helicópteros del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales —unidad que trabaja junto a los Navy SEALs y los Boinas Verdes— y la llegada de tres bombarderos estratégicos B-52 a la región.

Las fechas clave de la escalada

2 de octubre de 2025.
El gobierno venezolano denunció un “acoso militar” por parte de Estados Unidos. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, reportó el vuelo de cazas F-35 estadounidenses cerca del espacio aéreo venezolano, calificándolo como una provocación que se suma a la presencia de buques de guerra en el Caribe.

3 de octubre de 2025.
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, informó a través de la red social X (antes Twitter) que un ataque aéreo destruyó una lancha en aguas internacionales próximas a Venezuela. Según Washington, los cuatro tripulantes eran “narcoterroristas”. Caracas, por su parte, denunció una “agresión injustificada” y pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Ese mismo día, un fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos agravó la tensión política: cerca de 300.000 venezolanos podrían quedar sin protección migratoria y ser susceptibles de deportación, medida que fue interpretada en Caracas como una nueva forma de presión.

Un pulso regional con ecos globales

La presencia militar estadounidense frente a Venezuela ha sido interpretada por analistas como una demostración de poder dirigida no solo a Caracas, sino también a La Habana y Managua, los otros gobiernos aliados del eje bolivariano.

Aunque la Casa Blanca insiste en que se trata de una operación contra el narcotráfico, diplomáticos europeos y latinoamericanos temen que la estrategia pueda desencadenar una nueva crisis regional.

Para Venezuela, en tanto, la ofensiva militar de Trump marca una nueva etapa en su enfrentamiento con Estados Unidos. “No hay duda de que esto es una amenaza directa al país”, declaró Padrino López. “Pero Venezuela no se rendirá ante el imperialismo”.