Cuando los niños cargan la tradición

La ciudad blanca comienza a latir en silencio y a prepararse para una de las épocas más significativas de su calendario cultural y espiritual: la Semana Santa. Con ella regresan los rituales que unen generaciones y mantienen viva una herencia que se transmite con respeto, fe y profundo sentido de pertenencia.

Entre los eventos más esperados están las Procesiones Chiquitas del Miércoles Santo 2026, una manifestación que permite a los más pequeños recrear, con solemnidad y ternura, los pasos tradicionales que han marcado la historia religiosa y cultural del territorio. Esta participación infantil se ha convertido en un símbolo de continuidad y esperanza.

Irene Gutiérrez, ciudadana y defensora de las tradiciones, resaltó el valor de estas expresiones: “Los chiquillos se toman las calles para hacernos soñar y sonreír en la procesión chiquita; en ellos vive la esperanza de que nuestra Semana Santa perdure en el tiempo”, afirmó.

Desde la organización se anunció que en los próximos días se abrirá la convocatoria para los roles generales, invitando a las familias a sumarse activamente. La Semana Mayor se aproxima y, con ella, el llamado a caminar con devoción, memoria y orgullo por una tradición que sigue viva en cada generación.

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