Una nueva tragedia golpeó al norte del Cauca en la madrugada de este domingo, cuando un ataque armado dejó cuatro personas muertas en el sector El Chamizo, zona rural del municipio de Padilla. El hecho fue catalogado por organizaciones de derechos humanos como la sexta masacre registrada en Colombia en lo que va de 2026, lo que vuelve a encender las alertas sobre el deterioro de la seguridad en varias regiones del país.
De acuerdo con testimonios de habitantes del sector, hombres fuertemente armados irrumpieron en la zona pasada la medianoche. Los atacantes, portando armas de largo alcance, habrían llegado de manera sorpresiva, disparando de forma indiscriminada y forzando el ingreso a varias viviendas. En su paso, intimidaron a la comunidad y asesinaron a cuatro personas, generando pánico entre las familias que residen en este corregimiento cercano al área metropolitana de Cali.
Las víctimas fueron identificadas como Alexander Lucumí Domínguez, de 40 años; José Nery Lucumí, de 74; Julio César Carabalí Domínguez, también de 40 años; y Jorge Eliécer Mina Paz, de 30. Las autoridades adelantan las diligencias judiciales correspondientes para esclarecer las circunstancias exactas del crimen y determinar la responsabilidad de los autores materiales e intelectuales.
Según información del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), el ataque habría sido perpetrado por una estructura delincuencial conocida como la banda de las veredas 5 y 6, con presencia en el municipio de Guachené y presuntos vínculos con la columna móvil Dagoberto Ramos, una de las disidencias armadas que operan en el norte del Cauca. Para Indepaz, este hecho confirma el grave riesgo que enfrenta la población civil en una zona marcada por disputas armadas y economías ilegales.
Leonardo González Perafán, director de Indepaz y del Observatorio de Derechos Humanos y Conflictividades, señaló que el lugar donde ocurrió la masacre corresponde a un corredor estratégico para el control territorial. Según explicó, se trata de una ruta clave para la movilidad de actores armados y la imposición de formas de control ilegal sobre las comunidades, lo que incrementa la vulnerabilidad de los habitantes.
Con este crimen, ya son seis las masacres registradas en Colombia en lo corrido de 2026 y dos de ellas en el Cauca, un departamento que continúa siendo uno de los más afectados por la violencia armada. Organizaciones sociales insistieron en la necesidad de adoptar medidas urgentes y efectivas de prevención, protección comunitaria y mayor presencia integral del Estado.
Por su parte, la Tercera División del Ejército informó que en la zona se mantiene un despliegue operacional sostenido para contrarrestar el accionar de grupos armados ilegales y reforzar la seguridad de la población civil. Además, se anunció la convocatoria de un consejo de seguridad con autoridades civiles y militares, con el fin de evaluar la situación y definir nuevas acciones que permitan frenar la escalada de violencia en esta región del Cauca.





