
Alias Chamba y alias Pokerón, fueron capturados por la policía en el interior de un establecimiento comercial. Habían accedido después de violentar la cortina de vidrio con objetos contundentes. Esto sucedió en el Centro de la ciudad de Popayán. Según la ciudadanía y los comerciantes del sector estos dos sujetos son habitantes en condición de calle y habituales delincuentes. Y aquí viene el tema de este espacio editorial, estas dos personas habitan y se esconden en las ruinas del centro comercial Anarkos.
Prioritario
Demoler el Anarkos debe convertirse en un objetivo prioritario. La ciudad no puede seguir con este adefesio pues ya es sabido que se ha convertido en una auténtica guarida para el consumo y venta de estupefacientes y como dormitorio de personas en condición de calle. Transitar en las noches por este sector es un auténtico riesgo. Recordemos que hace poco fue asesinado un abogado en medio de un hurto en una de esas calles. Damos fe que el alcalde de la ciudad de Popayán, ha hecho todas las gestiones, que como primer ejecutivo municipal tiene en sus manos, para agilizar la demolición.
Anarkos
Pero no todo depende de él, pues se trata de un inmueble privado, y demoler el Anarkos tiene unos costos altísimos que la ciudad no debe ni está en capacidad de asumir. Por lo tanto propietarios, Administración, Concejo, incluso Gobernación, deben acelerar este proceso para que la ciudadanía no siga padeciendo las consecuencias de mantener esta especie de Bronx a pocas una calle del Parque Caldas. Los propietarios deben sacar a relucir su sentido de pertenencia por Popayán, y facilitar todos los procesos en los que se necesite su aprobación. Aquí ya el fin que se le vaya a dar a este espacio no tiene tanta relevancia como la demolición urgente de las ruinas.
Respaldo
Esperamos que todos los actores involucrados con la llamada Manzana 99 respalden al alcalde y que desde el Concejo de Popayán se haga un seguimiento permanente a lo que suceda antes de que haya otra víctima fatal, y para frenar la ola delictiva que se ha apoderado del centro de Popayán. Hace un año se tenía la esperanza de que la Semana Santa del 2022 era la última que se iba a realizar con estas ruinas, pero ya estamos a las puertas de la Semana Santa 2023, y la ciudad tendrá que volver a mostrar esta vergonzosa imagen ante propios y foráneos. Esperemos que en el 2024 podamos contar otra historia y hablar de este tema tan recurrente y preocupante.



