La gala de los MTV Video Music Awards volvió a consolidarse como el escenario idóneo para la extravagancia, la originalidad y las propuestas de moda más arriesgadas de la industria musical internacional. En la pasarela previa al evento, diversas celebridades deslumbraron con apuestas estéticas que transitaron desde la elegancia clásica y el romanticismo hasta conceptos futuristas, urbanos y de archivo histórico, acaparando las miradas de la prensa especializada y los seguidores a nivel global. [1]
La gran protagonista de la noche fue Taylor Swift, ganadora del galardón a vídeo del año por su sencillo ‘The Fate of Ophelia’, quien optó por un diseño bicolor firmado por la casa de alta costura Tamara Ralph. Por su parte, la británica Charli XCX se mantuvo fiel a la estética de Saint Laurent —firma de la cual ejerce como embajadora oficial— luciendo una combinación de falda, top y un sutil bolero. La sofisticación tradicional estuvo a cargo de la actriz Dakota Johnson, quien vistió un impecable traje de Calvin Klein complementado con piezas de alta joyería de Messika. En el extremo opuesto, Paris Hilton apostó por la innovación visual con un atuendo de inspiración futurista a medida confeccionado por la marca The Blonds. [1, 2, 3, 4]
La alfombra roja también dio espacio al volumen y los matices cromáticos intensos. Teyana Taylor acaparó reflectores portando una sofisticada creación de Zuhair Murad que incorporaba plumas, encajes, transparencias y apliques de brillo. La cantante Lisa aportó una fuerte dosis de color al decantarse por un abrigo rojo de la diseñadora Quine Li que contrastaba con un vestido a tono de la firma The Attico. En contraste, figuras como Raye y la cantautora Sienna Spiro se inclinaron por trajes ornamentados con pedrería fina y bordados personalizados, recurriendo a prestigiosas firmas europeas como Georges Hobeika y la casa Valentino para estructurar sus siluetas. [1, 2, 3]
Finalmente, el evento sirvió de plataforma para diseñadores independientes, colecciones futuras y piezas de museo. El artista australiano Troye Sivan se apartó de las convenciones del esmoquin masculino clásico al desfilar con una propuesta vanguardista de Erdem perteneciente a la colección primavera-verano 2027. Asimismo, la rapera Blu recurrió al archivo histórico de la moda al rescatar un vestido de la firma italiana Dolce & Gabbana que pisó originalmente las pasarelas internacionales en el año 2003, evidenciando que el reciclaje de piezas de diseñador y la nostalgia siguen marcando pauta en las citas más importantes del espectáculo. [1, 2]





