Un 23 de junio como hoy, en 1894, el barón Pierre de Coubertin sentó las bases del Movimiento Olímpico moderno. En la Universidad de la Sorbona, en París, fundó el Comité Olímpico Internacional, con la firme convicción de que el deporte podía ser una fuerza poderosa para unir a las naciones.

Medio siglo más tarde, en 1948, nació el Día Olímpico como una forma de recordar ese momento fundacional. El objetivo era expandir el mensaje del olimpismo más allá de las competencias, incorporando a toda la población, sin importar edad, género o condición física.
Mucho más que una fecha histórica
El Día Olímpico se transformó en una plataforma de participación y bienestar. En más de 150 países, se organizan carreras populares, encuentros deportivos, jornadas educativas, caminatas en familia y charlas sobre valores olímpicos.
El COI impulsa esta celebración para promover una vida más activa, saludable y solidaria. Bajo los principios de excelencia, amistad y respeto, se busca inspirar conductas positivas tanto dentro como fuera del campo de juego.
En tiempos actuales, también se suman temáticas como la equidad de género, el respeto al medio ambiente y la inclusión de personas con discapacidad en entornos deportivos y educativos.
El aporte sudamericano al olimpismo
América del Sur también tiene historias que contar. Figuras como la venezolana Yulimar Rojas, el brasileño Alison dos Santos o la colombiana Évelis Aguilar han llevado el atletismo regional a lo más alto. Cada uno de ellos representa el esfuerzo colectivo de deportistas que entrenan, sueñan y logran conectar sus metas personales con la identidad de sus países.
En este 2025, el Día Olímpico tiene un lema que resume su esencia: “El sueño comienza en la pista. El legado se construye paso a paso.” Porque más allá de los récords, lo importante es continuar caminando, corriendo o pedaleando, con la convicción de que el deporte puede cambiar vidas.
Participar es lo que cuenta
El Día Olímpico no es exclusivo de atletas de élite. Es una jornada abierta, donde moverse, aprender y compartir son las verdaderas medallas. Los Comités Olímpicos, escuelas, clubes y comunidades organizan actividades para todas las edades, enfocadas en la salud, la motivación y el trabajo en equipo.
Esta efeméride invita a volver a lo esencial: que el deporte, en todas sus formas, nos une, nos desafía y nos mejora. Y, sobre todo, nos recuerda que cada paso cuenta en la construcción de un mundo más justo, sano y conectado.

