El acoso, otra forma de violencia

Este mes se celebrará El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer una fecha que fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Hace un año se adelantaron una serie de talleres que hacen parte del Programa Global de Ciudades Seguras enfocadas a los sectores vulnerables.
En el caso de Popayán se le dio prioridad a la Comuna Siete, donde se registra el mayor número de denuncias por violencia contra las mujeres. Fue allí precisamente donde surgió el primer voluntariado de mujeres contra el acoso en el espacio público.
Estas 100 mujeres están en capacidad de decir no y actuar proactivamente contra la violencia en el interior de las familias, están dispuestas a actuar cualquier evento que vulnere sus derechos y a enseñar a otras mujeres a hacerlo. La importancia de esta pedagogía radica en que el acoso callejero es un fenómeno dramático que sufren calladamente muchas mujeres en sectores especialmente vulnerables. El acoso callejero se da cuando una o varia personas desconocidas abordan a una o varias mujeres en espacio público. Se consideran formas de acoso palabras, gestos, acercamientos intimidantes, fotografías sin consentimiento, agarrones, presión de genitales sobre el cuerpo, exhibicionismo (para llamar la atención de  la persona acosada, esta incluye desnudez parcial o total, masturbación pública), persecución, fotografías no consentidas de partes íntimas de las víctimas. Con estos actos el acosador afirma su derecho a llamar la atención de la víctima, poniéndola como objeto sexual y forzándola a interactuar con el acosador. Tremendo. El acoso callejero confiere al espacio público una dimensión sexual en el que promueve el dominio de los acosadores sobre las víctimas. Es tanto un lance sexual indeseado como una intrusión no solicitada de los acosadores en los sentimientos, pensamientos, actitudes, espacio, tiempo, energías y cuerpos de las víctimas. En este tipo de acoso, el acosador se siente con el derecho de interpelar a las víctimas en la calle sin haber recibido previamente su consentimiento y entendiendo que sus comentarios y acciones hacia las víctimas están justificadas, son halagos o son socialmente aceptadas. El acoso callejero, como otros tipos de acoso, puede producir un gran número de efectos mentales negativos en las víctimas. La exposición al acoso de extraños es un factor importante en la percepción de las mujeres de su seguridad en público. El acoso de un extraño, induce al miedo de la victimización sexual. Como se puede ver es un problema grave que necesita ser atendido y estos talleres son fundamentales para ayudar a que la vida de las mujeres payanesas sea un poco más grata.
 

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