El crimen de Esteban Mosquera y la miseria humana

Poco a poco se van aclarando las circunstancias y los móviles que rodearon el homicidio del líder estudiantil el pasado mes de agosto, en el barrio La Pamba de Popayán, cuya muerte en medio de  la efervescencia de los primeros momentos fue endilgada a las fuerzas del Estado o a los enemigos de la movilización social, de la cual Esteban pasó a constituirse en una especie de símbolo después de que perdiera uno de sus ojos en las violentas manifestaciones estudiantiles del año 2018.
Sin embargo, gracias a un ejemplar e inusualmente ágil proceso de investigación, fundamentado en los primeros indicios, en los que el crimen parecía más vinculado a asuntos familiares que a la condición de líder estudiantil de Esteban, efectivamente empezó a dar un giro sorprendente y se ha constituido sin duda alguna en uno de los hechos judiciales más mediáticos que hemos tenido en la capital del Cauca. 
Recordemos que horas después del homicidio circuló un video conmovedor en el que Esteban Mosquera explicaba cómo su propia familia ejercía un trato inhumano sobre él en su día a día. De inmediato la opinión pública se solidarizó con la víctima y alegremente responsabilizó a su círculo familiar como directo determinador del homicidio. Después, investigadores avezados, locales y otros llegados de Bogotá, dieron con los autores. Dos adultos y un menor de edad fueron capturados en sendos operativos en Los Sauces y Junín. Los sicarios empezaron a soltar la lengua y se empezó a desenredar el ovillo de este crimen que empezó a tomar un curso muy escabroso. Después vino la captura de una pareja. Un hombre y una mujer que al parecer fungieron como intermediarios entre los autores intelectuales y los sicarios. 
Estas dos personas habrían hecho el pago efectivo de 5 millones de pesos y habrían proporcionado el arma que se usó para acabar con la vida del estudiante y músico. Por otra parte para defender a los dos supuestos autores materiales, alguien contrató a un costoso abogado penalista, algo que también sugiere la intervención de gente con poder económico.
En esta situación era solo cuestión de tiempo que cayeran más personas. Y efectivamente ayer fue capturado el esposo de una tía de Esteban, el encargado de contratar a los intermediarios y aportar el dinero para pagar el asesinato. Ahora está más claro que como casi siempre, tiene que ver con dinero, específicamente por la herencia a la que el joven tenía derecho y de la cual querían despojarlo. Definitivamente las miserias humanas son anchas y profundas. La vida no vale nada al lado de la palta, de una herencia, de una casa. Y así ha sido desde que el mundo es mundo. Cuando hay dinero de por medio no hay familias, no hay amigos. El dinero corrompe, el dinero mata

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