Popayán sin espíritu empresarial

Popayán en términos generales no se ha destacado históricamente por ser una tierra de emprendedores. En muchas otras artes, oficios, disciplinas y profesiones, la Ciudad Blanca ha parido destacados personajes, pero no está en nuestro ADN el espíritu empresarial. Más bien han sido personas provenientes de otras regiones, (con algunas destacadas excepciones claro está), las que han liderado iniciativas comerciales y productivas. Solo hasta los años noventa Popayán tuvo una facultad de Administración de Empresas, por ejemplo. Antes de eso la oferta académica que encontraban los estudiantes que salían de sus estudios secundarios tenían que ver con las leyes, la medicina, la ingeniería, las humanidades, las artes, entre otras. También está la facultad de Contaduría, claro pero con un énfasis exclusivamente contable, muy similar a la filosofía legal y reglamentaria más que a la formación en habilidades empresariales. La idea de la educación superior más o menos era la de salir al mercado laboral para obtener un buen empleo; estudiar cinco años para poder repartir hojas de vida. Las generaciones pasadas tenían un bajo nivel de acceso a la universidad, entonces los padres anhelaban que sus descendientes lograran ser profesionales para de alguna manera pudieran tener una mejora calidad de vida que ellos. En ese sentido los tiempos han ido cambiando, las instituciones universitarias privadas han contribuido a enriquecer la oferta de programas académicos, hay varias facultades de empresariales y en los pensum académicos de la mayoría de las carreras se han incluido materias que tienen que ver con la formulación de proyectos, administración, contabilidad y emprendimiento para que los egresados tengan una visión más proactiva de su futuro profesional mediante herramientas para construir un proyecto empresarial propio. Sin embargo estos cambios de enfoque y de filosofía son apenas un principio, y su impacto en la economía del Cauca y Popayán se verá seguramente solo en el largo plazo. La mayoría de los estudiantes no saben cómo crear una empresa, ni porque es importante hacerlo, y básicamente siguen creyendo que hay que estudiar para vender sus capacidades y conocimientos al mejor postor en un mercado laboral muy limitado que ofrece pocas posibilidades. En eso nos llevan una enorme ventaja los países desarrollados: en la educación empresarial. En sus sistemas educativos enseñan a los muchachos de secundaria a cultivar ideas de negocios y a llevarlas a la práctica. Ese debería ser el fundamento de la economía de mercado, la educación para y por el emprendimiento. Independientemente de que haya jóvenes con talento para las humanidades, las artes o las leyes. Todos deben al menos conocer que existe otra posibilidad, que la autonomía es una opción, que en lugar de ir a buscar empleo se puede crear empleo. Luego que cada uno decida. 

Jair A. Dorado
 

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