Como negros

Ahora que estamos celebrando el mes de la afrocolombianidad, y que las comunidades siguen tratando de reivindicar su espacio en la sociedad y su protagonismo en la historia, es necesario enviar nuestro saludo y reconocimiento a los descendientes de esos hombres que fueron arrancados de su entorno y patria y para venir a trabaja como ‘negros’ a estas tierras que hicieron su hogar, y su tumba. Para los racistas que aun miran con recelo a nuestros hermanos afrocolombianos, hay que decirles que el aporte de esta población a la cultura es invaluable. La cumbia y el sancocho, habrían sido imposibles sin su participación. El nombre de Macondo, fundamental en la obra de Gabriel García Márquez, tiene origen africano. La Unesco reconoce como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad la fiesta de San Francisco de Asís en Quibdó, las músicas de marimba y cantos tradicionales del Pacífico norte, el espacio cultural de Palenque de San Basilio y el carnaval de Barranquilla. Los antepasados de nuestros negros colombianos fueron traídos de El Congo, Angola, Ghana, Costa de Marfil, Guinea, Sierra Leona, Senegal y Malí. En cuanto a nuestra Historia Patria, cimarrones, libres y libertos fueron protagonistas del movimiento comunero. Pero los engañaron. El libertador Simón Bolívar, para atraer a esclavos y libertos, les ofreció la libertad absoluta si se sumaban al ejército patriota. Muchos hombres confiaron en esta promesa y se sumaron al ejército del Libertador. Esperaba, como todos los afrocolombianos, que al ganar la guerra conseguirían la libertad para todos los esclavizados. Pero fueron traicionados en el congreso de Cúcuta donde Antonio Nariño presentó su propuesta de Manumisión de los esclavos. No hizo mayor esfuerzo para que el Congreso aboliera la esclavitud, cambió la libertad absoluta prometida por la “Libertad de vientre . Se suceden desde entonces diversas manifestaciones legislativas que pretenden abolir la esclavitud. El Decreto de 27 de Julio de 1839 sobre ejecución de los artículos 1º y 4º de la Ley de 1821; el Decreto de 12 de abril de 1842 que dispuso la formación de un censo de esclavos; la Ley del 29 de mayo de 1842 adicional a la de manumisión, Decreto de Julio 30 de 1842 en ejecución de la Ley del 21 de mayo. Todo este proceso desencadena finalmente en la Ley del 21 de Mayo del año de 1851, sancionada por el presidente José Hilario López, declarando libres a todos los esclavos que existieran en el territorio de la República. Establece que las Juntas de Manumisión creadas en los diferentes cantones expidan certificados de presentación, avalúo y libertad de cada esclavo, con el fin de que pudieran los antiguos amos cambiarlos por unos vales de manumisión, cuyo valor iría reconociendo paulatinamente el Estado. La aplicación de la Ley, como lo dispone su artículo primero, se daría a partir del 1º de Enero de 1852, cuando los esclavos “...gozarán de los mismos derechos y tendrán las mismas obligaciones que la Constitución y las leyes garantizan a los demás granadinos”.

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