Demolición del Anarkos más cerca

Podemos considerar como positivo para el municipio de Popayán, la Resolución 019 del Ministerio de Cultura, entregada por la misma ministra a la autoridad municipal, con la cual se delega en el municipio la toma de decisiones de manera descentralizada, sobre la protección cultural de Popayán en los niveles 2 y 3 del PEMP, por ejemplo la declaración de amenaza de ruina del Centro Comercial Anarkos. La ministra Angélica Mayolo ratificó que” el Ministerio de Cultura otorga al municipio de Popayán a través de resolución, la competencia para autorizar intervenciones sobre los bienes de interés municipal, respaldando la descentralización administrativa en las entidades territoriales que garantizan la protección del patrimonio cultural”. 
Esta resolución podría significar que se agilicen los tiempos para llevar a cabo la demolición del centro comercial Anarkos clausurado desde el año 2018, un proceso que se necesita con urgencia en la ciudad por el peligro que entraña  una mole abandonada en pleno centro Histórico. Y no hace falta advertir del peligro pues cualquier observador puede darse cuenta de ello. Deberíamos sentirnos afortunados de que no se haya desplomado y que el esqueleto del que fuera uno de los centros comerciales más modernos en su tiempo se tenga en pie, penosamente, pero en pie al fin y al cabo, y que solo haya cobrado tres vidas humanas, lo cual se puede calificar de poco teniendo en cuenta las decenas que han pasado por ahí tratando de extraer algo que se pueda aprovechar en el mercado negro. Lo positivo es que hace tiempo se superaron las tensiones y los desacuerdos entre propietarios, Concejo y Administración sobre este tema y pareciera existir un consenso: hay que demoler. No puede pasar más tiempo, han sido años de pérdidas para todos los que tienen que ver con el Anarkos y para la ciudad misma. Se debe pensar mejor en el futuro, en la mejor opción para ocupar el espacio que dejará el viejo edificio. Pero, y ahí viene el principal cuello de botella en este asunto: ¿quién va a pagar la millonada que cuesta la demolición? Porque no es gratis. En principio el alcalde habló de 3 mil millones de pesos. También habló de vender un paquete accionario que posee el municipio en dos empresas para asumir este gasto. Ahora los copropietarios se sienten perjudicados por la demora y hablan de un apalancamiento financiero para ejecutarla. El año pasado desde la Secretaría General se informó que un proponente se ofreció para hacer la demolición a todo costo bajo la modalidad de préstamo. Esta tendría una duración de año y medio. Esperemos que todo este asunto se resuelva rápido y la ciudad recupere este espacio y se le de el mejor uso posible.
 

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