El fracaso del gobierno del Cauca

Hay consenso generalizado entre los caucanos y que hoy está en boca de los nuevos dirigentes, o al menos los que aspiran a lograr curules en la Cámara de Representantes o el Senado de la República: el Cauca necesita una renovación urgente. Los últimos periodos de Gobierno liderados por las ideas políticas del partido Cambio Radical, no han generado ningún cambio positivo real para las dinámicas socioeconómicas del departamento del Cauca y por el contrario lo han postrado en un estado de atraso estructural. 
Uno de los candidatos a la Cámara de Representantes hizo un diagnóstico claro sobre temas que hemos tocado en muchas ocasiones en este espacio editorial y que básicamente tienen que ver con una amarga realidad: el Cauca es un departamento a la deriva y los mandatarios y dirigentes que cada año asumen el control de la regional no son capaces o no quieren cambiar el rumbo envilecido. 
Efectivamente el atraso del Cauca respecto al concierto nacional es dramático teniendo en cuenta factores como la infraestructura vial, índices de pobreza, industria, economía, tecnología, educación, entre otros. “Los actuales dirigentes fracasaron en su misión y es hora de que la opinión pública mire de forma responsable y elija de entre las nuevas opciones de liderazgo para que el Cauca tenga dolientes y que se logre una vocería seria a sus problemas”.
El departamento necesita un cambio, y con los que hoy gobiernan no se va a lograr. El continuismo de las maquinarias que manejan el Cauca resultaría fatal si lo que queremos es un departamento con opciones de futuro para los jóvenes y las generaciones que vienen. 
La pasada encuesta de Cifras y Conceptos, reveló unos resultados que reflejan el pobre desempeño del gobernador del Cauca en los problemas centrales de la región. Éste y el anterior gobierno han ejercido una simple representación política de unas ideas intrascendentes de su jefe Temístocles Ortega y de una colectividad que en medio de la pobreza del Cauca, consolida sus espacios de poder, y ahora ya prepara campaña del exgobernador Oscar Campo para la Cámara de Representantes, algo insólito  pero también muy normal en este escenario clientelista, polítiquero, en esta suerte de caricatura democrática: no hace falta haber hecho nada para poder aspirar al Congreso, solo se requiere arrimarse al fuego que más caliente. Hemos visto precisamente al congresista caucano Temístocles Ortega esperando a cual sombra arrimarse para su intereses, si al Pacto Histórico o a la llamada Coalición de la Esperanza. Habrá que ver en este escenario electoral quien le abre las puertas en este coqueteo, y que consecuencias tiene para la colectividad en su conjunto, pues por estas tierras su prestigio va en caída y eso puede ser determinante.
 

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