Le cantaron la tabla al gobernador del Cauca

Cuando por fin, después de una insólita y prolongada ausencia, el gobernador del Cauca decidió hacer presencia en Argelia, uno de los municipios más golpeados por la violencia que se viene recrudeciendo en nuestros territorios, recibió como era lógico esperarlo, el reproche social de las comunidades locales que consideran un maltrato, el tratamiento recibido por parte del ejecutivo departamental. Uno de los líderes representativos de Argelia le recordó a Larrahondo que han tenido que pasar muchos muertos y correr mucha sangre para que se hayan dignado a visitar esta tierra.   
Dos largos años han transcurrido desde que Elías Larrahondo asumiera el cargo, los mismos que se tardó en volver a Argelia. En esa ocasión llegó a prometer mejoras, cambios y a conquistar votos.  Las cifras de la violencia expuestas por los líderes son demoledoras y no hacen más que inflar el tamaño del descuido oficial con estas gentes. Más de ciento treinta muertos y una cantidad indeterminada de desaparecidos se cuentan en estos dos años de ausencia. “No es posible que nos vengan a visitar después de esta tragedia, Argelia debe tener una atención especial”, expresaba conmovedoramente uno de los voceros sociales. Se volvió a sacar a la luz un tema por demás vergonzoso, el casi indigno tratamiento que se les ha dado a las delegaciones de este municipio que han buscado ayuda en Popayán, y que han tocado las puertas de la Gobernación del Cauca. La indignación del pueblo de Argelia con el Gobernador res tan evidente que incluso le echaron en cara el apoyo político que recibió para llegar al cargo en las pasadas elecciones. Le recordaron los más de siete mil votos que le pusieron a su campaña con la esperanza de sentir el respaldo del primer mandatario departamental. “Esos votos necesitan ser traducidos en inversión, no nos dejen solos. Necesitamos urgente un Centro de refugio”, dijo un vocero. Es decir, no le piden que solucione el problema estructural que se vive en Argelia, algo que seguramente no está en las manos del gobernador, ni siquiera entre sus intenciones, le piden que al menos no les de la espalda frente a la emergencia humanitaria generada por el desplazamiento forzado de decenas de familias que huyen de los combates. La postura del gobernador frente al problema Argelia es propia de la impotencia y la incapacidad, pero no solo de él como Gobernador, sino del Gobierno en su conjunto.  El Gobierno no sabe qué hacer con la situación del Cauca, especialmente con Argelia y todos los municipios que hacen parte de la región del Cañón del Micay, un verdadero emporio de la coca y su transformación. A estas alturas no creo que haya alguien que sepa qué hacer ante la complejidad de la situación, pues el centro de toda la vida económica y cultural es la coca, y alrededor de este multimillonario negocio hay poderosas organizaciones criminales que no se van a dejar amedrentar por la presencia de un puñado se soldados del Ejército, al que ni siquiera la población civil quiere ver por eso lares. 

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