Popayán en decadencia

Parque Caldas Popayán

Hay una sensación general entre propios y extraños, de que la ciudad de Popayán y su patrimonio material están en un franco deterioro. Y varias voces, incluidas veedurías y personajes públicos se han unido a este sentir. Y solo basta darse una vuelta por el Parque Caldas que se supone es la sala de recibo de la ciudad, para comprender y justificar esta opinión. Los bancos del interior y alrededor de la plaza se encuentran en un penoso estado. No hay donde sentarse a descansar un rato. Varias fachadas aún conservan las huellas de los actos vandálicos de la revuelta social. Los vendedores ambulantes se han tomado gran parte de las manzanas del Centro Histórico y es muy difícil para el transeúnte movilizarse por aceras y calles. El bonito Reloj de Sol donde muchos visitantes se tomaban fotos para el recuerdo se encuentra desmantelado; le han sustraído varias piezas de bronce y su condición general es de abandono. Como casi todo. Las calles del Centro se han convertido en un gran parqueadero público sin que la autoridad de tránsito haga algo por solucionarlo. Las terminalitas de moto trabajadores que antes se formaban en la periferia del sector histórico, hoy llegan hasta las esquinas mismas de la Torre del Reloj, Gobernación y Alcaldía.

Volviendo al Parque Caldas, se han perdido todas las normas de convivencia, incluso de seguridad, por allí entrada la noche no hay policías ni nada que impida que la gente pueda ser víctima de la delincuencia. Además de inseguro se ha convertido en un espacio desagradable, la gente hace sus necesidades fisiológicas sin ningún problema y hay que andar con cuidado por los adoquines rotos, por los huecos, el lodo y los charcos. Antes ni siquiera era permitido circular en bicicleta, y la gente se bajaba de sus vehículos y los llevaba de la mano hasta atravesar el lugar, ahora el peatón debe tener cuidado pues hay personas que que lo recorren a toda velocidad. Los fines de semana eventualmente hay motociclistas que cortan camino por la catedral entre la carrera Séptima y la Octava.

La población de palomas parece no tener control reproductivo. Los animales han deteriorado las fachadas y los aleros de la catedral y edificios aledaños. En el suelo, el excremento y el agua de las lluvias forma una película que no debe ser muy sana para los centenares de personas que pasan o frecuentan el lugar. Esta situación se hace extensiva a casi todos los parques principales de Popayán. Además, en estos días, desde la Sociedad de Mejoras Públicas de Popayán se hizo una denuncia pública sobre la demolición de la casa de Don Julio Arboleda, con un gran valor histórico, que al parecer tenía protección integral. Las autoridades encargadas de su protección no se interesaron por el caso. Y hay muchos ejemplos más de los casos de abandono, de gran relevancia como el del Puente del Humilladero, el Puente Viejo de Cauca que hace tiempos se encuentran a la buena de Dios, golpeados por los elementos sin ningún proceso de mantenimiento que impida el avance implacable de la decadencia.      

Jair A. Dorado

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